2013(e)ko abenduaren 30(a), astelehena

Budismo zen

Budismo zen

Juan José Angulo de la Calle





Se supone que el ego es la imagen ilusoria que se tiene de uno mismo, separado del entorno, y es una tendencia a procurar control sobre lo que nos rodea (una forma de egocentrismo).  Se va por la vida procurando que salgan las cosas como queremos, en lugar de adaptarnos a lo existente y nos frustramos si no conseguimos lo que queremos.

Según el budismo, la conciencia egoica surge como resultado del apego al deseo.  El modo de vida en el que se actúa procurando lo que se quiere (para uno mismo) alimenta el egocentrismo.  Parte de nuestra forma de ser proviene del resto del universo.  Recogemos sensaciones que generan nuestra memoria y conciencia, el aire externo y los alimentos se integran en nosotros, tenemos relaciones con otros seres que nos afectan...  Todo está interconectado, somos parte del cosmos.  Por tanto, tener una conciencia demasiado individualista es una negación de una parte de nosotros y una ruptura con el resto de lo existente.  Hay que adaptarse a lo que nos rodea, en lugar de tratar de controlarlo. 

El zen procura llevar la conciencia al aquí y ahora, de forma que se atienda a lo que nos rodea, se evite aferrarse a nuestros deseos (apegarse al pasado o al futuro) y se procure que nuestra conciencia tenga en cuenta el entorno al que tenemos que adaptarnos.
Más o menos el zen procura llevarnos a un estado de conciencia en el que se pueda vivir más "plenamente" o con más consciencia, suprimiendo los apegos que nos distraen de lo que nos rodea (del presente).  Puede ser hacer zazen (estar sentado en posición de loto) atendiendo a la respiración y dejando pasar los pensamientos sin retenerlos, puede ser estar concentrado en la ceremonia del té, componer haikus...  La cuestión es estar a lo que se está, con una concentración en cada acto, sin aferrarnos a ningún pensamiento que vaya surgiendo.  Es una forma dejar fluir la naturalidad.  Es vivir el aquí y ahora.


Lo que critica el budismo es el afán de control, el ansia de controlarlo todo, toda situación y procurar que todo sirva a uno mismo (dando como resultado el ego, la conciencia egocéntrica).  Critica el procurar que todo sirva a uno mismo porque lleva a creer subconscientemente que todo lo que existe es un objeto que sirve a un sujeto, lo que provoca que no se vea el entorno como parte de nosotros mismos.  Eso te escinde de la realidad, hace que la persona se crea diferente de cuanto le rodea. Y en  realidad, en parte todo lo que nos rodea forma parte de nosotros y viceversa (el aire que respiramos acaba integrándose en el organismo, lo mismo que los alimentos, aprendemos de los demás, el exterior nos ofrece sensaciones que acaban convertidos en recuerdos que configuran nuestra forma de ser...).  Como dijo Ortega, "yo soy yo y mis circunstancias".  Según el budismo el universo es una unidad, todo está interconectado y una actitud egoica hace que esa persona se escinda de la realidad de la que forma parte y acabe alienado.

A ver, se puede intervenir en la realidad, se puede actuar y moverse con nuestros objetivos, siempre en cuando no se vuelva una obsesión.  Tener deseos no lleva al sufrimiento, es el apego a los deseos lo que nos puede hacer sufrir.  Se puede desear algo, y no pasa nada si no nos impide hacer todo lo demás.  El problema es apegarse a algo porque puede llevar a frustrarnos si no lo conseguimos, o a tener miedo de perderlo si se consigue (en cualquier caso solo proporciona una satisfacción pasajera, que acaba en tedio).  Si se vive solo en función de lo que se desea, se está aferrado al futuro o al pasado (si es rencor), perdiendo de vista el presente, que es lo que realmente se está viviendo.  La atención al aquí y ahora nos pone en contacto con las sensaciones reales que se tienen, más allá de las ilusiones de los deseos acerca de cuestiones que no se están viviendo (sean los objetivos futuros o remordimientos del pasado), y nos pone en comunicación con el entorno del que se forma parte. 

Se puede pasear pensando durante un rato que se quiere comer caramelos o que apetece ver una película a la noche o que da rabia que llueva, pero si durante todo el paseo no se hace otra cosa más que pensar en estas cuestiones se pierde la atención a la brisa refrescante que puede haber o no ver a un amigo...  Se perderían muchas cosas y una persona así podría acabar frustrada porque no ha conseguido todo lo que quería y se habría perdido un montón de cosas por creer de forma no consciente que las cosas no han salido como "deberían" (como le hubieran gustado, en realidad) y sentiría que el mundo y la vida son asquerosas.

Se pueden tener objetivos y procurar hacerlos, pero sin obsesionarse, sin tener un afán enorme, casi desmedido, por conseguirlo.  Hacer la vida en función de los logros y el éxito, querer siempre conseguir lo que se quiere y ser siempre ganador puede llevar a frustrarse en el caso de que se pierda.  Sentirse humillado por perder depende de nuestra manera de afrontar las pérdidas, si se cree que en la vida tanto se puede ganar como perder, entonces se tomarán mejor las cosas.  La vida hay que tomarla como en un convite, tomar lo que tienes delante (aprovechar oportunidades) y cuando se retiren no preocuparse por ello.  Se puede degustar la oportunidad que se tiene al alcance pero sabiendo que lo mismo que en ese momento se tiene, en otro puede que no se pueda tener y que eso es una oportunidad para hacer otras cosas.  Hay que saber que a veces se gana y otras se pierde, que todo lo que tenemos es prestado por la suerte y realmente nada está bajo nuestro control (ni nuestra salud que se puede perder por cualquier enfermedad, ni el trabajo que depende de la economía, ni nada...).  Afanarse por tener el control en todo momento y vivir procurando que siempre salga lo que se quiere solo puede llevar a la frustración antes o después.

En la práctica del zazen, tras ponerse en posición de loto o semiloto, se observa la respiración y se dejan pasar los pensamientos, sin retenerlos ni asirlos.  Es una forma de darse cuenta de nuestra propia naturalidad, observando nuestra vitalidad, y permite ser consciente de que, en realidad, todo viene y se va (tanto cada ciclo de respiración, como los pensamientos).

Según el budismo, todo es transitorio.  Todo pasa, envejece y desaparece.  Por tanto, procurar retener algo, sentir apego por algo es algo artificioso y forzado.  Todo en la vida está en movimiento y cambia.  El organismo está activo y las  articulaciones están hechas de tal forma que son abatibles y requieren constante movimiento para evitar agarrotamientos y otros efectos nocivos.  Aferrarse a un objetivo, hacer la vida en función de él en cierta medida es "enfermizo", ya que impide el transcurso normal de la "vitalidad".  Según Heráclito todo cambia, todo es fuego (que está constantemente crepitando y variando): en cierto sentido, no se puede entrar dos veces en el mismo río, porque la segunda vez que se intente ya no es exactamente el mismo río, el cauce ha cambiado y uno mismo también ha cambiado. 

En cierta medida, el budismo niega que exista un yo porque siempre estamos cambiando y no puede haber una identidad fija (eso es una ilusión).  Según Sartre, somos nada, nada porque en cada momento podemos cambiar nuestra forma de ser (dado que somos libres y no tenemos unos instintos iguales a los de los animales que les determinan) y estamos siendo. 
 

Watts, Alan  2006: "El camino del zen",  Barcelona: RBA.

2013(e)ko abenduaren 26(a), osteguna

Método PEACE para la vida

Método PEACE para los problemas de la vida




En muchas ocasiones, las personas acuden al psicólogo sin tener un trastorno, sino un malestar. Los trastornos son crónicos y necesitan ser tratados con terapia científica, pero los malestares suelen ser problemas personales y dilemas morales que, tal vez, pueden ser tratables con reflexión, método y replanteamiento crítico. Para eso la filosofía puede aportar ayuda.



Lou Marinoff desarrolló un método para tratar malestares derivado de los métodos y sistemas filosóficos. Es el método PEACE: Problema, Emoción, Análisis, Contemplación y Equilibrio.



El primer paso es identificar el problema, saber qué es exactamente lo que nos está perjudicando. A continuación hay que hacer acopio de las emociones que provocan el problema: contarlas, experimentarlas, observarlas, identificarlas o ver cuál es su causa y canalizarlas de forma constructiva. El tercer paso es el análisis, se pregunta por las causas del problema y sus posibles soluciones. Se enumera y se examina las opciones que se disponen para resolver el problema. La solución ideal sería la que normalizara tanto los aspectos externos (el problema) como los internos (las emociones que ha despertado el problema), pero la solución ideal no siempre está al alcance.



Los tres pasos descritos son utilizados por la psicología de una forma rigurosa y científica. La aportación que da la filosofía son los siguientes pasos. En la cuarta etapa, se da un paso atrás, se procura buscar y conseguir una mayor perspectiva, y se contempla la situación desde varios puntos de vista para tener una interpretación global o de conjunto de la situación. Las categorías de las etapas anteriores son revisadas y se tiene que trabajar para integrarlas en una explicación que las abarque a todas e integre una explicación unificada. Hay que cultivar una visión unificada de la situación en conjunto: el problema tal como se presenta, su reacción emocional y las opciones que ha analizado al respecto.



En este punto, hay que considerar los métodos, sistemas y enfoques filosóficos para abordar la situación la situación que le afecta en su globalidad (p.e. el budismo y el estoicismo pueden ayudarnos a no angustiarnos por no conseguir lo que queremos conseguir al explicar que la causa verdadera del sufrimiento es apegarse a lo que no depende de nosotros y que no nos define como humanos realmente). Los distintos sistemas filosóficos ofrecen interpretaciones diferentes de la situación así como da prescripciones divergentes de lo que hay que hacer al respecto, cuando las hay. Hay que adoptar, mediante la contemplación, una postura filosófica que, al mismo tiempo, se justifique por méritos propios y esté en consonancia con la naturaleza de su persona.



Hay que replantear los conceptos manejados para interpretar la realidad y ordenarlos adecuadamente para re-interpretar de forma mejor, encontrar posibles soluciones desde otro planteamiento o darse cuenta que algunos problemas son falsos problemas porque pueden ser re-interpretados de otra forma y que sea positiva (p.e. una traba o una dificultad en nuestra vida puede ser un reto que, si se afronta, puede ayudar a madurar o, al menos, a aprender algo).



Después de enunciar el problema, expresar las emociones, analizar opciones y contemplar la situación desde una perspectiva filosófica, se alcanza el equilibrio. Se entenderá la esencia del problema y se estará preparado para emprender actos adecuados y justificables. La persona se sentirá equilibrada y dispuesta a afrontar los inevitables cambios que le esperan.





-Marinoff, Lou 2010: Más Platón y menos Prozac. Barcelona: Ediciones B.

-Marinoff, Lou 2003: Pregúntale a Platón: Cómo la filosofía puede cambiar tu vida.

Barcelona: Ediciones B

2013(e)ko abenduaren 23(a), astelehena

Zoriontasuna

Zoriontasuna

Juan José Angulo de la Calle


Lehenik eta behin, filosofoek asko pentsatu zuten gai honi buruz.  Platonen eta Aristotelesen ustez, oreka mentala da zoriontasuna eta arrazoiaren bidez eskuratzen da.  Epikuroren iritziz, ordea, bizipoza lortzeko, alde batetik, plazerra bilatu behar da eta, beste aldetik sufrimendua saihestu.  Egia esan, bigarren baldintza garrantzitsuagoa da eta horrek esan nahi du plazer batzuk utzi behar direla astunak izateagatik (esaterako, gehiegi jatea edo edatea).  Alabaina, estoikoek uste zuten honelako bizimodua berekoia dela eta haiek esan zuten arau moralak betetzea derrigorrezkoa dela arrazoiek hori agintzen dutelako.  Horrez gain, honela apetak gainditzen dira, indar psikologikoa lortzen da eta kemen honekin arazoak hobeto jasaten dira eta lasaitasuna sortzen da.  Estoikoek lasaitasun honi zoriontasuna deritzote.  Azkenean, eztabaida hau XVIII. mendean amaitu zen.  Garai hartan, Kantek idatzi zuen filosofiaren bidez ezin daitekeela zoriontasuna eskuratu, arrazoiek mugak dauzkatela eta.  Horrenbestez, gai hau ez da filosofiako kontua eta guztiok zer edo zer esan dezakegu honi buruz.

Gaur egungo gizartean, askotariko ikuspegiak daude.  Batzuen esanetan, bizitzan arrakasta edukitzea da gauzarik inportanteena.  Beste batzuen arabera, berriz, maitasunak ematen du bizipoza.  Psikologo batzuek esaten dute joera positiboa edukitzea eta harremanak eta emozioak lantzea oso garrantzitsuak direla ondo egoteko.  Gainera, beste iritzi batzuk ere badaude.  Beraz, zaila da erantzun argi bakarra ematea.

Nire uste apalean, bakoitzak modu bat dauka zoriontsua izateko.  Hau da, guztiok oso ezberdinak garenez gero, gustu diferenteak dauzkagu eta, horrenbestez, gure bide propioa bilatu behar dugu.

Laburbilduz, bizipoza lortzeko proposamen dezente daude, hortaz, ez dago erantzun bakarra eta bakoitzak bere bidea bilatu behar du



Aristóteles 1999: Moral, a Nicómaco. Madrid: Editorial Espasa Calpe.
Cicerón, Marco Tulio 2005: Disputaciones Tusculanas. Madrid: Editorial Gredos.
Epicteto 2012: Un manual de vida. Barcelona: Los pequeños libros de la sabiduría.
Epicuro 2009: Carta a Meneceo. Valencia: Universitat de Valencia.
Goleman, Daniel 1996: Inteligencia emocional. Barcelona: Editorial Kairós.
Kant, Immanuel 2001: Crítica de la razón práctica. Madrid: Alianza Editorial.
Platón 2010: Fedro. Barcelona: Editorial Akal.
Platón  1994: La República o el Estado.  Barcelona: Edicomunicación.
Schlanger, Jaques 2000: Sobre la vida buena. Madrid: Editorial Síntesis.

El camino de las artes marciales y la meditación zen

El camino de las artes marciales 

y la meditación zen

Juan José Angulo de la Calle

https://es.wikipedia.org/wiki/Samur%C3%A1i#/media/Archivo:Satsuma-samurai-during-boshin-war-period.jpg



Las artes marciales fuerzan a desarrollar una capacidad de observación global del entorno y de las intenciones del adversario de forma intuitiva, sin que intervenga la parte de la mente más consciente y que busca control de toda situación. 
 
En un momento breve, pasa por la mente una valoración rápida y global que permite una valoración de las posibilidades y una eficaz planificación no consciente. Se desarrolla una cierta intuición similar a la que surge en los deportes competitivos o en las artes.

Dichas capacidades son útiles en el campo de batalla, pero pueden ser eficaces para cualquier actividad cotidiana si se llevan a cabo sus tres pasos. 
 
En primer lugar, hay que hacer una valoración: ver con qué reto nos enfrentamos, entender sus dificultades y nuestras posibilidades y capacidades. 
 
A continuación, tomar una decisión, un curso de acción en un sentido u otro frente a algo que se pretende conseguir o evitar. 
 
Y finalmente, realizar una planificación: partir de nuestras capacidades para ver cómo hacer frente a las dificultades que se nos presentan, de forma que se pueda realizar nuestro curso de acción de la forma más óptima o mejor, ver qué medios se pueden utilizar de la forma más eficiente.


Por otro lado, las artes marciales, tanto las que se enseñaban en el ejército como en los monasterios, buscaban algo más que la eficacia técnica. Eran una forma de vida y tenía unos principios y unos objetivos. 
 
En primer lugar, estaban sometidos a una ética y buscaban la armonía entre el cuerpo y la mente, y entre el sujeto y el resto del mundo. Puede resultar extraño a los occidentales que se mezclen técnica y desarrollo personal, pero no es algo forzado, dado que la práctica de estos ejercicios produce estos efectos (o quizás sea más correcto decir que se exige un desarrollo psicológico para conseguir una mayor capacidad de concentración y lucha).


En realidad, es básico que las artes marciales tengan que estar gobernadas por una ética. Las artes marciales son para algo y eso es la defensa: su origen es militar, que en teoría a eso se dedica. Así, tiene que usarse con rectitud para que no sea simple violencia bruta y caótica.

Por el lado del logro del equilibrio entre la mente y el cuerpo, es algo que se consigue con el ejercicio y el entrenamiento porque para conseguir una buena eficacia a la hora de combatir se precisa una mente despejada y centrada en el contrincante y en las propias posibilidades. Se tiene que estar con la mente lo suficientemente clara como para saber qué hacer en cada momento. 
 
Así, se necesita eliminar las distracciones, las pasiones que nublan nuestra mente. El vencimiento de ellas es lo que se llama la armonía entre cuerpo y mente, que no es otra cosa que el control de las emociones por la mente e impedir que las pasiones “dominen” o influyan demasiado sobre las acciones.


Las pasiones son los deseos sin freno, las ansias y necesitan ser controlados. Ir al combate con ganas de ganar o con ira conlleva obcecación, una fijación en el adversario o en ciertas partes del adversario impiden observar otras en las que éste puede atacar: se debe tener una visión global porque pueden atacarte de muchas formas, porque pueden surgir mil cambios a los que adaptarse, porque el terreno puede dar a dificultades y porque pueden aparecer más de un adversario en otras posiciones. 
 
En el otro extremo, tener miedo a perder puede llevar a indecisión y a una menor capacidad de reacción frente a estímulos externos. La mente tiene que estar en el vacío, así la técnica surge espontáneamente en la mente clara y la técnica sale sola.

Todos los actos excesivos surgen de las pasiones, pues se realiza daño a alguien para lograr lo que se desea. La ira es deseo obsesivo de venganza, el miedo es deseo de controlar el futuro, el remordimiento es el deseo compulsivo de querer cambiar el pasado... 
 
El apego al deseo genera el sufrimiento porque hace que las personas se obsesionen por conseguir lo que consideran que necesitan lograr para ser feliz o tener éxito en la vida, entra en una dinámica de deseo incombustible. 
 
El apego al deseo hace que siempre se sufra.  Si no se consigue lo que se quiere, se siente frustración; y, si se logra, se padece decepción (dado que no es lo que se esperaba, nunca será la felicidad total).
 
Es como el fuego: crece cuando más se le alimenta; si se obedece ciegamente al deseo y se intenta obcecadamente conseguir lo que se desea. 
 
Se mete en una dinámica imparable porque los deseos son infinitos: cada vez que se obtenga algo, se querrá más, porque se necesitará otra dosis de un estímulo externo a cada momento, porque cada vez que se obtiene algo se nota una satisfacción pasajer que genera frustración puesto que no es la felicidad total, y porque el deseo por el deseo nunca podrá ser saciado.  
 
Estar obcecado y obsesionado, estar en el apego al deseo es como intentar calmar la sed con sal: solamente se consigue una mayor "necesidad" de "sed", un deseo mayor.

De por sí no es malo tener deseos, siempre que sean pasajeros y no impidan que se aprecie lo que se tiene en el presente, en el aquí y ahora.  Si pasan por la cabeza sin más consecuencias, pero no se produce lamento angustioso por su falta, no se generan problemas: son solamente caprichos pasajeros, de los que no nos preocupamos porque nos damos cuenta que no es todo en la vida y porque no creemos que sin satisfacerlos no podemos vivir.  
 
Otra cuestión son las necesidades (hambre, sed, afectos...), cuya ausencia crea dolor físico y malestar real en la vida; ellas deben cubrirse para poder vivir y para vivir con unos mínimos necesarios de calidad. 
 
El problema son las falsas necesidades, las "necesidades"  creadas o todo lo que se siente que se necesita para tener una vida digna, pero que, si nos paramos a pensar, realmente no necesitamos.

Las pasiones son confusión y "necesidades" ilusorias, nos apremian a conseguir lo que nos parece que nos corresponde, pero que realmente son excesos (la ira es venganza y ella no es justicia y nos corroe; los celos no son amor, es ser posesivo y no pensar más en el bienestar de la otra persona...).

El apego al deseo genera egoísmo porque, generalmente, se tiene obsesión por conseguir una dosis de estímulo externo o se quiere compulsivamente conseguir cosas para uno mismo.  El modo de pensar se vuelve egoísta y egocéntrico.  
 
Ello, además de generar obsesión y tormento por la frustración, crea un estado de "escisión", la conciencia se separa de todo lo que le rodea, al tratar las cosas como algo que debe poseerse y ser utilizado, y al actuar intentando controlarlo todo (cuando la realidad no es como nos gustaría y somos parte de lo que nos rodea: nos afectan las demás personas, nos alimentamos y respiramos elementos externos, y todo está muy interconectado).  
 
Esto tiene que crear malestar porque hace que se busque controlar lo que se pueda, que las cosas sean como nos gustaría y que todo nos sirviera; cuando la realidad no tiene que ver como querríamos y está totalmente fuera de nuestro control.

La manera de alejarse de la obsesión es orientar la conciencia en el aquí y ahora, si se observa lo que está pasando y la vida, ya la atención no se orienta en el futuro o en el pasado y no hay obcecación por lo que se desea.  Se puede realizar por medio de la meditación.  Si nos sentamos a hacer zazen (sentarse en posición de loto o semiloto), se observa la respiración y se deja pasar los pensamientos, nos daremos cuenta de que todo es transitorio y de que la conciencia no son las emociones que pasan, sino que somos observadores.  Se sentirá el automatismo de la respiración y que estamos vivos, se notará la vitalidad y la "energía" que hay en nosotros y que somos, la mente estará vacía y se calmará.

En la práctica de artes marciales, el vacío de la mente es necesaria para ejecutar las técnicas con eficacia, naturalidad y sin forzar.  Tiene que ser como andar, que se realiza sin pensar y sin artificiosidades.  La manera de lograr equilibrio y "vacío" es por medio de distintas formas de respiración (frenética si es ataque más frontal, fluída si se ejecutan técnicas en las que se usa la fuerza del oponente...), que hace que se regulen las emociones para que no sean ellas las que nos controlen, sino que sirvan a la ejecución de las técnicas y al desenvolvimiento natural del combate.  Se tiene que procurar equilibrio entre la mente y el cuerpo, se debe tener un cierto grado de autodominio por medio de la naturalidad.
 
El autodominio no solamente sirve para tener una vida armoniosa, sino que sirve a la virtud. El dominio de las pasiones que requieren las artes marciales se puede llevar a la vida, procurando tener moderación para conseguir serenidad y aplicar benevolencia.

En cuanto a la armonía con el resto del mundo (o saber desenvolverse en el mundo y saber interactuar con los demás seres), se puede conseguir como resultado del ejercicio del combate. 
 
Según Bruce Lee, para poder desenvolverse en el combate hay que adaptarse al rival con nuestras propias posibilidades. Es una interacción que requiere saber estar en situación a cada momento, pues a cada instante el entorno puede cambiar y hay que aprender a adaptarse. 
 
Lo cual, es actuar conforme al mundo (aportar algo al mundo sin chocar demasiado con sus “normas” o directrices y no ser arrastrado por no saber cómo hay que moverse), y es extrapolable a la hora de actuar fuera del combate.





-Aros, Claudio 2005: ¡Al ataque! Estrategias para jóvenes (y no tan jóvenes) con ganas de triunfar. Barcelona: Océano Ámbar.

-Bermúdez Arancibia, Germán 2003: El Do en las Artes Marciales y en la Vida. Buenos Aires: Editorial Kier.

-Ocaña Rizo, Marcos 2003: Bruce Lee. El hombre detrás de la leyenda. Madrid: T&B Editores.

-Taisen Deshimaru-Röshi 1993: Zen y artes marciales. Madrid: Luis Cárcamo, editor.

-Takuan Soho 2000: El espíritu indomable del Samurai. Madrid: Ediciones Librería Argentina.

-Tassanari, Margherita 2000: Artes marciales. Madrid: Susaeta Ediciones.

2013(e)ko abenduaren 20(a), ostirala

Lo sublime


Lo sublime, el “sabor agridulce” del mundo

Juan José Angulo de la Calle

El juicio de belleza es un juicio de gusto o de sentimiento en el que se logra el disfrute ante la contemplación de partes de la realidad articulando sensaciones bajo formas armónicas y ordenadas. Lo sublime, por su parte, es un juicio de sentimiento acerca de aquello que nos sobrecoge, hacia lo inmenso, lo informe. Es sentirse desbordado por lo inconmensurable o por lo que nos supera. Ante algo inmenso y que parece va más allá de toda comprensión, nos sentimos abrumados y entonces surge el juicio de sublimidad.

Kant distingue entre lo sublime matemático y lo sublime dinámico. Por un lado, lo sublime matemático consiste en el intento de encarar la noción de infinito en un espacio limitado. La imaginación trata de abarcar lo inmenso pero es incapaz, no puede dar cuenta de la infinitud o la inmensidad y deja paso a la razón. Al verse inadecuada para captar la inmensidad por la sensibilidad, siente respeto por lo que le supera, lo cual conlleva displacer y placer por igual. Cuando en la noche contemplamos la inmensidad del espacio, nos sentimos sobrecogidos, ínfimos y sentimos respeto por el universo, que nos absorbe y abarca.

En lo sublime dinámico nos encontramos ante algún fenómeno cuyo poder es mucho mayor al nuestro. Ante aquello que tiene gran potencia o poder, las fuerzas de la naturaleza, nos sentimos superados. Ese juicio nos da dolor y tensión por vernos insignificantes frente a una naturaleza mucho más potente. Sin embargo, la distancia nos da cierto alivio y nos permite darnos cuenta que, por muy poderosa que sean las fuerzas naturales, nosotros podemos elegir y ellas no. Ellas están determinadas y nosotros somos seres con conciencia y libre arbitrio. Al ver que tenemos cierta libertad frente a la naturaleza bruta, sentimos alivio y placer, y se despierta el sentimiento moral. La naturaleza puede ser inmensa, pero el sujeto tiene conciencia y cierta libertad: eso le pone por encima del cosmos.

Ante aquello que nos resulta demasiado para nosotros, ante lo que nos resulta violento, hostil o grotesco podemos distanciarnos de ello e interponerle el juicio de lo sublime y disfrutar de la capacidad de contemplar sabiendo que no anula nuestra conciencia porque todavía somos capaces de juzgarlo estéticamente y sabiendo que por mucho que nos supere seguimos teniendo capacidad de elección y de poder intentar sobreponernos. Frente a aquello que nos desborda, tenemos la posibilidad del disfrute con el juicio estético de lo sublime.

La promesa realista de que ante lo aparentemente absoluto podemos conseguir conseguir un placer junto al displacer, supone una herramienta útil para soportar la realidad. Francamente, resistir pagando un precio de displacer resulta muy verosímil y viable dada la realidad presente, la búsqueda de ilusión parece ingenua e ilusa dado que tenemos que vivir en un mundo en el que el sufrimiento es la norma y el gozo, una excepción. En un mundo de abusos y dolor, tener que pagar una contrapartida parece más realista que un puro gozo fruto de un optimismo desbordado y voluntarista, aparentemente negador de la realidad o evasivo de ella.



-Ardeo Rubio, Iñaki 2005: “Fundamentos de estética”, in: Revolución Neolítica, n. 5. Donostia/San Sebastián: Ti.Ta. Editores asociados.
-Crespo Sánchez, Javier 2004 “Apuntes sobre belleza y sublimidad en Kant y Schiller”, in: Thauma, n. 3. Donostia/San Sebastián: Vicerrectorado de alumnos de la UPV/EHU, pp. 30-45.
-Kant, Immanuel 2001: Crítica del juicio. Trad. Manuel García Morente. Madrid: Espasa Calpe.

2013(e)ko abenduaren 19(a), osteguna

Umore sena

Umore sena 

Juan José Angulo de la Calle 

Guztioi barre egitea gustatzen zaigu oso gozoa delako; alabaina, nahiko baliogarria da beste gauza batzuk lortzeko. Lehengo eta behin, mundu osoan umorea dezente baloratzen da dibertigarria izateaz aparte, honen bidez harremanak sortzen eta mantentzen baitira. Hala ere, ez gara konturatzen nahiko erabilgarria dela osasuna hobetzeko eta arazoei aurre egiteko; eta hori barneratuz gero, hobeto biziko ginateke.

Hasteko, barrearen bitartez gure osasuna hobetu dezakegu, zeren eta giharrak mugitzeaz gain, ikuspegi positiboa eskuratzen dugun. Hau da, umoreari esker gozatzen gara, bizitza jasangarritzat hartzen dugu eta, horren ondorioz, autosugestioa delakoa erabiltzen dugu gaixotasun fisiko eta psikologikoak gainditzeko. Psikologoek bide honi barre tratamendua deritzote eta oso erabilgarria da arazo pertsonalak konpontzeko. Izan ere, barre eginez gero, bizitza ez litzaiguke hain gogorra irudiko, jokaera baikorra hartuko genuke eta, hartara, errazagoa izango litzateke konponbideren bat pentsatzea.

Jarraitzeko, lehen esan dudan bezala, arazoei aurre egiteko, hobea da ikuspuntu positiboa edukitzea. Hau da, arazo baten aurrean ezkorrak edo baikorrak izan ahal gara: baikorrak bagara pentsatuko dugu konponbideren bat egongo dela eta agian ideia bat sortuko dugu; alabaina, ezkorra izanez gero, ez dugu irtenbideren bat aurkituko, posibilitate hori ezinezkoa dela pentsatuko baitugu. Ildoa berreskuratzeko, iritzi baikorra lortzeko positiboak izan behar dugu eta horretarako oso aproposa da umorea: umorearen ikuspuntutik, zentzurik ez duena ez da hainbesterako, ez da lehen pentsatu zen genuena bezain gogorra eta, horrenbestez, gure aburuz, hura menderraza da. Esaterako, antzinean Demokritok eta Heraklitok iritzi bera zeukaten: munduak ez zuela zentzurik; iritzi bera edukita ere, Heraklitok negar besterik ez zuen egiten eta Demokritok, ordea, batez ere, barre egiten zuen: bata, tamalez, goibel bizi zen eta bestea, aldiz, zoriontsua zen. Hortaz, Komenigarriagoa da arazoez barre egitea eta ez estea tristura dela kausa.

La belleza nos reconcilia con el mundo


La belleza nos reconcilia con el mundo


Juan José Angulo de la Calle



Kant realizó una crítica acerca de los juicios de conocimiento, estableciendo cómo conocer los objetos a través de la experiencia o de los datos sensibles y el entendimiento. El conocimiento parte de la experiencia, tamizada y enfocada por parte de categorías del conocimiento o los aprioris como el espacio y el tiempo. En el entendimiento se unifica los datos de los sentidos en la intuición, pasados por las ideas formales, podemos pensarlos y obtenemos juicios sintéticos a priori según Kant. Son universales y objetivos.

Con la razón podemos pasar del ser (cognoscible por el entendimiento) al deber ser. Se pueden formular axiomas de conductas en el pensamiento, a nivel formal, pero sin conexión con la sensibilidad. Ella sólo puede dar cuenta del ser de las cosas, de cómo son o cómo las conocemos. 

La acción moral no es observable, es resultado de un juicio formal y una evaluación del pensamiento. La acción moral no está dada, sino que debe ser. Es sólo pensable, pura formalidad: solamente puede ser tratada con ideas despegadas de la sensibilidad. Y ella nos permite pensar normas o axiomas que tenemos que considerar que toda persona debe cumplir: son normas universales, racionales y autónomas, separadas de la heteronomía de las circunstancias y de los sentimientos que no dependen de nosotros. 

El ser humano puede dirigir su vida, darse sus propias leyes y no está determinado como los seres naturales sometidos a la necesidad. De esa forma, tiene libertad o, al menos, libre arbitrio: es un sujeto y no un objeto, es un fin y no un medio. Este hecho es lo que le otorga dignidad, pero no le da felicidad. Fuera de la emotividad, la ética no nos hace felices, sino, como mucho, dignos de la felicidad.

En cualquiera de estos dos casos, la razón no trata la subjetividad y queda separada de ella. La sensibilidad queda constreñida a servir al entendimiento o a la búsqueda de fines en la ética. A partir de estas dos facultades no podemos disfrutar de la sensibilidad.

Kant explica que la experiencia estética proporciona placer, indica que más allá de la facultad cognoscitiva (basada en la sensibilidad y el entendimiento) y la facultad práctica (la capacidad de darse máximas acerca del deber ser por medio de la razón autónoma, que fomenta una facultad de desear según el concepto de libertad) existe la facultad estética (que realiza juicios en relación con el sentimiento de placer y displacer), mediando la tercera entre las dos primeras y que permite a las personas el desenvolvimiento de la búsqueda del placer en la actividad (aunque sea siquiera la artística). La facultad estética realiza juicios de gusto, acerca de los sentimientos de placer y displacer.

Las capacidades de elaboración de juicios y de ejercer el pensamiento, no se reducen a las capacidades cognoscitivas o a las morales, sino que dentro de las facultades humanas es posible el elaborar juicios que proporcionen sentimientos de placer, es posible interpretar la realidad de forma placentera y relacionarse con ella sin verse reducidas a la investigación y la observación del mero cumplimiento del deber (reduciendo la actividad a ser dignos de la felicidad y olvidando la búsqueda de la propia felicidad). 

Hay un modo de captar la realidad de forma placentera, más allá de cómo sea lo que nos rodea o los objetivos (el placer es desinteresado, carece de la satisfacción de la utilidad del objeto, que simplemente es contemplado y no utilizado como instrumento para conseguir algo). La estética carece de fin, es mera contemplación, no hay utilización de medios para lograr algo positivo porque no busca nada fuera de sí.

La capacidad estética, así, permite ir más allá de la investigación de la realidad y su uso para lograr fines más allá de la propia actividad (la obtención de los propósitos, las finalidades, la utilidad o instrumentalización); realizando una actividad creativa, en la que se generan nuevas representaciones y se logra satisfacción dentro de la propia actividad (dado que el placer es desinteresado y sin fines, situado en la pura contemplación). El objeto deja de ser usado como objeto de estudio o como medio para el cumplimiento del deber, se convierte en fin en sí mismo al ser contemplado y no usado, liberándolo de la instrumentalización y la búsqueda del control del objeto.

Kant señala que en el juicio estético de la belleza hay un libre juego de las facultades del ser humano, un juego entre el entendimiento y la imaginación (dado que en él hay un cierto concepto de belleza, que nunca lo cubre del todo y deja abierto la apertura a nuevas representaciones, concepto que es comunicable y, por tanto, universal, pero universal subjetivo). 

Dicho juicio permite dar papel a la sensualidad, dado que es un juicio de gusto, que se nutre de un sentimiento de placer. La razón y la sensualidad quedan entonces reconciliadas y no separadas o divididas. Entiendo que estuvieron separados por el control de la razón a lo sensual en las capacidades cognoscitivas -reducir la experiencia a experimentos dependientes de la teoría que se investiga- o en las capacidades morales (poner por encima el concepto del deber o los valores).

La estética hace juicios subjetivos, pero que son universalizables. Son comunicables, se puede con el lenguaje hacer valoraciones estéticas que, aunque no sean compartidas por los demás, son entendibles. Puede que varias personas no estén de acuerdo con que un cuadro es bello, pero entienden a la persona que dice que es bello (y por tanto pueden emitir su discrepancia). Hay un sentido común que permite la elaboración de juicios comunicables.

La sensibilidad no queda reducida al conocimiento sensible (a la experimentación, que es mediada por la teoría), en la estética no se reduce la experiencia sensible por el control de la razón, sino que se puede mostrar como lo que también es: estimulante de los apetitos sensuales, que son placenteros. 

El arte permite independizar la sensualidad de la razón, liberando a la primera y reconciliando a ambas. En el arte se puede mostrar la percepción y los sentimientos sin ataduras y sin estar cincunscritos dentro de las limitaciones o la utilización de la razón teórica o la práctica, se pueden desenvolver con libertad dentro de símbolos y conceptos, armonizándose así sensualidad y razón. A través de la estética, nos reconciliamos con el mundo por darnos la belleza una predisposición positiva hacia él: el que se pueda apreciar belleza en la realidad, hace que parte de ella nos resulte agradable o positiva.

Schiller siguiendo a Kant, indica que la imaginación siendo una facultad central de la mente y al ser la belleza una condición necesaria de la humanidad, la facultad estética puede modular la humanidad. Schiller entiende que en la civilización hay dos conceptos divididos y separados, la sensualidad (“impulso sensual”, activo) y la razón (“impulso de forma”, pasivo y receptivo). 

Su reconciliación por medio de la estética traerá la liberación política y del ser humano, dado que la belleza traerá la libertad. Hará sensual a la racionalidad y racional a la sensualidad, permitiendo capacidades a las personas que les liberen del constreñimiento de la necesidad y de las leyes impuestas. Libera de la necesidad al hacernos entender que el estado de cosas presentes no está determinado, sino que se puede actuar en él. 

La razón se reconcilia con la sensualidad y permite que pueda ser vivida y experimentada para que podamos disfrutar del mundo a través de nuestras facultades mentales.

-Ardeo Rubio, Iñaki 2005: “Fundamentos de estética”, in: Revolución Neolítica, n. 5. Donostia/San Sebastián: Ti.Ta. Editores asociados.
 
-Crespo Sánchez, Javier 2004 “Apuntes sobre belleza y sublimidad en Kant y Schiller”, in: Thauma, n. 3. Donostia/San Sebastián: Vicerrectorado de alumnos de la UPV/EHU, pp. 30-45.
 
-Kant, Immanuel 2001: Crítica del juicio. Trad. Manuel García Morente. Madrid: Espasa Calpe.
 
-Schiller, Johan C. F. 1969: Cartas sobre la educación estética del hombre. Trad. Vicente Romano García. Madrid: Aguilar.

Gizon-gerlaria

"Gizon-gerlaria"

Juan José Angulo de la Calle


 Gure jendartearen ikuspuntutik, gizonok gerlariak edo sasi-gerlariak izan behar dugu. Hau da, jendartearen arabera, gizonok gogorrak, ausartak eta kementsuak izan behar dugu. Tamalez, normalean gizona oso gogorra eta ekintzailea izan ezean, gainerakoek “koldarra”, “ahula” edo “maritxua” deritzote.  Batzuen esanetan, identitate hau biologian oinarritzen da, baina, nire ustez, kulturala da eta, beraz, aldagarria da.  Rol horren erruz, gizon batzuk bortitzak dira eta tratu txarrak ematen dizkiete euren bikotekideei euren “boterea” eta “autoritatea” frogarazteko.


Aditu batzuek honi buruz idatzi zuten Philosophical Transactions B delako aldizkarian. Aldizkari honen iritziz, jokaera maskulinoa biologikoa da eta sortu zen eboluzioaren ondorioz. Hots, antzina tribu bat osatzeko eta gizonen helburuak lortzeko, gizonek gogorrak izan behar zuten taldea babesteko eta emakumeok, ordea, baketsuak izan behar ziren, gudetan erasoak jasotzeko arrisku handiagoa zeukatelako. Tesi honen aburuz, biologiaren ondorioz, jokaera hauek gaur egun jarraitzen dute eta, joera horren erruz, gizonok lehiakortasun handia daukagu eta horren ondorioz gatazkak eta gudak gertatzen dira; eta, halaber, emakumeak bitartekoak dira.

Ildo horretatik, Lou Marinoff filosofoaren arabera, emakumeak eta gizonak ezberdinak dira genetikoki. Hau da, haren aburuz, gizakiok primateak gara eta horregatik primateen jokaerak dauzkagu. Haren iritziz, eboluzioa dela kausa, gizonok  ausartak, gogorrak izan behar dugu taldea babesteko eta emakumeek hurbilak eta maitagarriak izan ohi dira seme-alabak zaintzeko. 

Hala eta guztiz ere, aditu hauek esan diotenari desegokia deritzot. Izan ere, askotariko emakumeak eta gizonak daude, eta horrek esan nahi du gure izaera ez dagoela finkatuta. Esaterako, Margaret Thatcher emakumea zen eta nahiz eta bi X kromosoma eduki, nahiko gogorra eta menderatzailea zen. Hortaz, pertsonok ez daukagu izaera finkorik.

Are gehiago, munduan zehar askotariko paperak daude eta, horrez gain, historiaren arabera, rolak aldatzen dira denbora pasa ahala. Beraz, rolak ez dira naturalak.

Elisabeth Badinter filosofoaren ustez, jendarteko emakumeen eta gizonen jokaera arrunta rol kulturala da, ziur aski, etxean hezkuntza bidez zabaltzen direnak.  Hots, gure gurasoek ez dituzte beren semeak eta alabak berdin tratatzen eta bakoitzari heziketa eta balore propioak ematen dizkiote.  Adibidez, euren jostailuak sexistak dira, irakasten dituzten baloreak eta rolak ezberdinak dira... esaterako, neska batek negar egiten duenean bera kontsolatzen dute eta, mutil bati, ordea, esaten diote mutilek ez dutela negar egin behar ausartak direlako. Beraz, gurasoek semeei irakasten diete gogorrak izan behar direla mutil “normala” izateko. 

Bestalde, telebistan ohiko rolak agertzen dira eta umeek denbora luze ematen dute telebistaren aurrean.  Horrenbestez, hartara betiko ohiturak normaltzat hartzen dituzte kritikarik gabe.  Honen ondorioz, batzuek sub-kontzienteki barneratzen dute emakume batekin harremanetan egonez gero, mutilek agindu behar dutela edo, behintzat, txartzat hartzen dituzte emakumeen kexuak eta erantzun kritikoak.  Hau gertatzen da zeren eta gizon hauentzat honelako erantzunak euren burua eta boterea zalantzan jartzen baitituzte, eta euren lagunek “praka-jario” deritzote askotan.  Tamalez,  muturreko kasuak gertatzen dira eta honetako gizonek eraso sexisten eragile bilakatzen dira.  Beraz, rol hauek aldatu beharra dago.

Laburbilduz, nahiz eta aditu batzuek kontrakoa esan, gizonen identitatea kulturala da eta heziketa kontua da. Ondorioz, gure jokaerak ez dira finkoak, alda ditzakegu eta aldatu behar dira.


-Marinoff, Lou 2003: Pregúntale a Platón: Cómo la filosofía puede cambiar tu vida.
Barcelona: Ediciones B

-McDonald, Melisa M. et al   2011: “Evolution and the psycology of intergroup conflict: the male warrior hypothesis”, Philosophical Transactions of the Royal Society B, n. 367, pp. 670-679.

-Badinter, Elisabeth  1993: La identidad masculina XY.  Madrid: Alianza Editorial.
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