2021(e)ko urtarrilaren 23(a), larunbata

Contexto de justificación y contexto de descubrimiento

 


Contexto de justificación y contexto de descubrimiento


Juan José Angulo de la Calle


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ad/Thomas-kuhn-portrait.png
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Desde Reichenbach se ha descrito que la ciencia consta de un contexto de justificación y uno de descubrimiento.
 
El contexto de justificación es el conjunto de demostraciones, argumentaciones y consistencia racional de carácter deductivo de las teorías, que justifica la validez de las teorías científicas. 
 
El contexto de descubrimiento, en cambio, es el proceso real en el que se produjeron la construcción de las teorías científicas. Se trata del conjunto de los procesos efectivos (históricos, sociológicos, económicos, intereses que la dieron lugar y motivaciones psicológicas) que hicieron efectiva el desarrollo de la ciencia, y que suponen factores diferentes a la justificación.

El contexto de descubrimiento cobra fuerza por la teoría de Kuhn de las revoluciones científicas, en la que considera que los cambios en la estructura científica se dan por factores ajenos a la justificación: luchas por el poder, uso de retórica y cambio generacional. 
 
Kuhn entiende que en ciencia se establece un paradigma (conjunto de teorías, métodos y estructura científica) que, por su aceptación por la comunidad científica, se convierte en ciencia normal: un conjunto de teorías, principios y métodos estructurados con una consistencia puramente interna y que es aceptado como válido por la comunidad científica para establecer una normativa epistémica o una ciencia oficial.

En cada paradigma hay términos básicos con un significado determinado y demarcan la percepción de los científicos. Como indicaba Hanson, la experiencia y los datos están cargados de teoría, cada teoría tipifica y marca la interpretación de la experiencia; y cada teoría tiene una percepción completamente distinta de las demás. Cada teoría cuenta con una terminología propia y diferente, tan distinta que impide la comunicación. Kuhn entra en la línea de Quine, que defiende la intraducibilidad de lenguajes técnicos científicos.

Kuhn entiende que los cambios se producen por revoluciones científicas, cambios absolutos de paradigmas, por saltos bruscos de referencias globales en ciencia. Se dan cambios por revoluciones absolutas, sin que haya una continuidad posible y una evolución, dado que cada paradigma es un sistema propio, con su propio lenguaje técnico e “intraducible” o incomparable a otro por ser demasiado diferentes o inconmensurables. 
 
El cambio de una teoría a otra se da por factores ajenos a la justificación. Solamente se pueden dar cambios en ciencia debido a la lucha entre los miembros de la comunidad científica asentados en la ciencia normal y los jóvenes más predispuestos a la nueva teoría y a realizar una revolución científica. Tras dicho proceso, se asume el nuevo paradigma por encima del anterior por motivos ajenos a la justificación.

Feyerabend llega a decir que no es posible un criterio que muestre qué teoría es más válida y que permita comparar teorías; e indica que “todo vale” en ciencia. La inconmensurabilidad es tan grande que no es posible postular un medio de evaluar diferentes teorías de forma que se pueda afirmar cuál tiene más validez.

Sin embargo, como señala Miguel Artola, cada nueva teoría aceptada aporta mayor aporte explicativo y epistémico. Más allá de los enfrentamientos de cada momento, los intereses de poder en pugna y la retórica empleada, es claro que si se llega a aceptar otra estructura científica por parte de la comunidad científica es porque tiene suficiente mayor validez y tan gran interés académico como para dar tal cambio: la nueva estructura aporta más en cuanto a explicación de la realidad. La teoría heliocéntrica de Galileo, su método, la técnica que usa (utilización del telescopio), su explicación es más amplia y rigurosa que la aristotélica-ptolomeica.

Además, Artola también indica que no ha habido una completa historia de toda la ciencia que muestre que todos los cambios científicos se hayan producido principalmente debido a factores personales, pugnas por el poder y uso de retórica. No hay tal completo trabajo ni en los escritos de Khun, ni los de Feyerabend, ni siquiera los de Lakatos.

Por otro lado, según Echeverria la teoría de Chomsky indica que las diversas lenguas, o las distintas teorías científicas en este caso, poseen estructuras taxonómicas homologadas y la traducción es posible o, al menos, todavía se puede defender que es posible la interpretación. 
 
 Los continuos y viables debates racionales y críticas que se realizan en la comunidad científica muestran que hay una comunicabilidad en la ciencia y que no existe una gran inconmensurabilidad que impida la posibilidad de un desarrollo conceptual y racional en la ciencia. Por tanto, el contexto de justificación tiene un papel en el desarrollo científico y cuenta con validez.


Bibliografía:

-Artola, M. & Sánchez Ron, J. M. 2012: Los pilares de la ciencia. Barcelona: Espasa Libros.

-Chomsky, Noam 1975: Logical Structure of Linguistic Theory. Chicago: University of Chicago Press.

-Chomsky, Noam 1982: Ensayos sobre forma e interpretación. Madrid: Cátedra.

-Echeverria, J. 1998: Filosofía de la Ciencia. Colmenar Viejo: Akal Ediciones.

-Feyerabend, P. K. 1975: Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento. Barcelona: Ariel.

-Hanson, N. R. 1977: Patrones de descubrimiento: Observación y Explicación. Madrid: Tecnós.

-Hanson, N. R. 1978: Constelaciones y conjeturas. Madrid: Alianza.

-Kuhn, T. S. 1975: La estructura de las revoluciones científicas. México D.F. : Fondo de Cultura Económica.

-Kuhn, T. S. 1989: ¿Qué son las Revoluciones Científicas? y otros ensayos. Barcelona: Paidós.

-Lakatos, I. 1974: Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales. Madrid: Tecnós.

-Quine, W. V. O. 1962: La relatividad ontológica y otros ensayos. Madrid: Tecnós.

-Quine, W. V. O. 1968: Palabra y objeto. Barcelona: Labor.
 
-Reichenbach, H. 1938: Experience and Prediction. Chicago: University of Chicago Press.

2021(e)ko urtarrilaren 16(a), larunbata

Los tres paradigmas del conocimiento occidental

 Los tres paradigmas del conocimiento occidental


Juan José Angulo de la Calle



Dentro del ámbito de la investigación, en Occidente se trata el conocimiento desde tres paradigmas o formas de estructurar el saber.  
 
El primero es el paradigma positivista.  Desde su punto de partida, el saber es la descripción objetiva, medible, rigurosa y experimental de la realidad.  En este paradigma se considera que la realidad material puede ser medida de forma cuantitativa, bajo ecuaciones matemáticas y es verificable por medio de experimentación que puede ser reproducida en cualquier momento.  
 
Crítico a esta posición es Karl Popper, que considera que la experimentación no permite la comprobación total o verificación (dado que solamente se puede comprobar casos concretos y no todos los casos); pero añade que, al menos, el método experimental permite ver en qué casos concretos no se da una generalización, la comprobación empírica permite contrastar las formulaciones científicas (e.g. la ley de que todos los metales son conductores puede ser comprobada parcialmente con experimentos concretos y abre la posibilidad a ser refutada en el caso de que se encontrase un metal no conductor, la experimentación permite contrastar). 
 
El segundo paradigma epistémico es la hermenéutica.  Diferentes autores defienden que se tiene que tener en cuenta la interpretación subjetiva del propio discurso porque en el proceso de acercamiento e investigación siempre queda un espacio inevitable en el que el investigador deja un sesgo de tipo personal.  La hermenéutica o teoría de la interpretación de discursos facilitaría tener en cuenta la aportación del sujeto que investiga, que es inevitable porque siempre es realizado por un individuo con sus preferencias y focos de atención.  
 
Por medio de ella se puede analizar los discursos de forma que se encuadre el aspecto subjetivo y se le tenga presente, de forma que queden "las cartas sobre la mesa" y que, si bien la subjetividad es necesaria, se tenga en cuenta y presentada para que se sepa desde que posición se dan las aseveraciones, conocer sus limitaciones y también sus valores; pero siempre al descubierto y sin que se generen confusiones o engaños, presentando posiciones parciales por absoluta objetividad.
 
Como el saber afecta a la realidad circundante, sea por el uso práctico de la ciencia y la experimentación, sea por sus efectos en la sociedad (tecnología, contaminación, nuevas necesidades), el saber tiene que dar cuenta del aspecto práctico del saber.  La Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt destacó que el saber afecta a la realidad (sobre todo a la social) y que una investigación se puede realizar en función de sus efectos prácticos (una investigación puede tener como foco de atención la posible transformación de la sociedad).  La Teoría Crítica es el tercer paradigma del conocimiento occidental.
 
 

Bibliografía:

 

 
-Bunge, M. (2014): La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.
 
 
-Habermas, J.  (1963): Teoría y práctica.  Madrid: 
Tecnós.

-Habermas, J. (1968): Conocimiento e interés.  Madrid: Editorial Taurus.

-Habermas, J. (1999): Teoría de la acción
 comunicativa.  Madrid: Editorial Taurus.

-Horkheimer, M. & Adorno, T.  (2004): Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Editorial Trotta.

-Horkheimer, M.  (1973): Crítica de la razón
 instrumental.  Buenos Aires: Editorial Sur.
 
-Kuhn, T. S. (1975): La estructura de las revoluciones científicas. México D.F. : Fondo de Cultura Económica.
 
-Kuhn, T. S. (1989): ¿Qué son las Revoluciones Científicas? y otros ensayos. Barcelona: Paidós.

-Lakatos, I. (1974): Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales. Madrid: Tecnós.

-Navarro, J. M. & Calvo, T. (1982): Historia de la filosofía. Madrid: Anaya.

-Popper, K. (1967): La Logica de la Investigacion Cientifica. Madrid: Tecnós.
 
-Popper, K. (1972): Conjeturas y refutaciones. Buenos Aires: Paidós.

-Quine, W. V. O. (1962): La relatividad ontológica y otros ensayos. Madrid: Tecnós.
 
-Quine, W. V. O. (1968): Palabra y objeto. Barcelona: Labor.

-Russell, B. (1991): Los problemas de la filosofía. Barcelona: Editorial Labor.

2021(e)ko urtarrilaren 15(a), ostirala

"Rayuela" de Julio Cortázar y la anticultura

 Rayuela de Julio Cortázar y la anticultura

 

 
 Juan José Angulo de la Calle
 
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 Rayuela es un texto que con mérito puede considerarse un hito en la historia de la literatura porque, además de configurar una renovación del uso de la lengua castellana, presenta una nueva forma de articular la literatura.  
 
De la misma forma que Camilo José Cela con su La colmena creó una obra literaria con una estructura vanguardista y nueva (con su conjunto de testimonios ficticios) y el Ulises de James Joyce supone un gran experimento literario, Cortázar presenta una nueva estructura de lectura, archiescritura en términos de Derrida.  
 
La novela no sigue un orden cronológico, sino que presenta capítulos desordenados y de los que hay que saltar de uno a otro como en el juego infantil de la rayuela.

En este texto rico en muchos matices y desde diferentes puntos de vista, se relata la curiosa narración de una historia de amor en un psiquiátrico en un tono de humor sutil, pero eficaz.

Es una novela que alimenta la mente del lector sin que se pueda dar cuenta, mientras es deleitado por el humor indirecto y el juego que supone la lectura.

Julio Cortázar consideraría que su obra es contraria a la cultura, en tanto en cuanto es comedia y ella tiene relación con todo lo que no tiene que ver con el refinamiento: lo risible suele lograrse por medio de lo vulgar y lo tosco.  
 
Sin embargo, más allá del hecho de que la comedia puede ser realizada por medio del ingenio y las propuestas deslumbrantes, se puede decir que en todo caso la obra de Cortázar no puede considerarse como anticultura: en tanto en cuanto a sus recursos estilísticos ricos y embellecidos, así como las mencionadas aportaciones a la literatura y a la lengua castellana.

Por todo ello, no sería una osadía aseverar que la novela Rayuela de Julio Cortazar forma parte de las obras cumbres de la literatura castellana e, incluso, de la universal.

- Cortazar, J. (2008): Rayuela.  Barcelona: Cátedra.

2020(e)ko abenduaren 29(a), asteartea

El miedo a la libertad: síndrome de Estocolmo

 El miedo a la libertad: síndrome de Estocolmo


Juan José Angulo de la Calle


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9a/Erich_Fromm_1974_%28cropped%29.jpg
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Erich Fromm asociaba la libertad a la capacidad de tomar decisiones a nivel individual.  Aunque se actúe de forma colectiva en asociaciones, sindicatos o comités de empresa siempre se está frente a los demás y, por mucho que se esté en un grupo con el que se guarda afinidad, siempre puede y debería haber un espacio para debates, autocríticas, observaciones y replanteamientos.  Hay un margen en el que se está frente a los demás a nivel individual.
 
Considera Erich Fromm que en ese espacio en el que hay posibilidad de actuar a nivel individual y en el que se está bajo presión social que es un ámbito de soledad.  El peso de la responsabilidad de los propios actos individuales frente al resto de personas genera ansiedad y miedo.  Las demás personas pueden recriminar tus actos tomados voluntariamente y puede pesar mucho también la carga de la responsabilidad.
 
Fromm considera que los primeros atisbos de libertad en la modernidad europea se pueden ver de forma más significativa en el surgimiento del protestantismo.  La reforma de la iglesia permitió la libre interpretación de la Biblia, no se tenía por qué seguir bajo el peso de la autoridad religiosa.  Se podían hacer interpretaciones de los textos sagrados y actuar en consecuencia con toda libertad, pero ello dejaría a los creyentes sin certidumbres.  Se quedarían a solas frente a Dios.
  
Cuando había una autoridad absoluta de la interpretación oficial de la iglesia y la absolución de las autoridades en la confesión, se sentía cierta certidumbre porque había una autoridad directa en la que confiar y que se presentaba como absoluta.
 
De forma similar ocurriría en las dictaduras: hay una figura autoritaria que se presenta como protectora y que da seguridad, hace que las personas sientan que hay una figura paternalista que les va a proteger y a la que se puede culpar de todo (en silencio).  
 
Bastantes personas pueden tener miedo a la libertad porque ella conlleva una responsabilidad enorme y pone a las personas frente a las otras (en absoluta soledad); pero los autoritarismos dan la impresión de que hay figuras paternalistas con gran poder y que tendrán capacidad de darles seguridad.  Las personas que temen la libertad, de alguna manera, consideran como protectores a las figuras que las oprimen; de la misma forma que hay secuestrados que aceptan a sus captores y se identifican con ellos en el síndrome de Estocolmo.
 
Maquiavelo consideraba que las personas tienen intereses egoístas, son malas y que el príncipe tiene que imponer el orden por la fuerza de forma artificial.  Hobbes consideraba que la estabilidad en la sociedad solamente puede existir cuando las personas no siguen sus impulsos individualistas y ceden su libertad de forma que acumule poder un soberano que dé seguridad e imponga un orden jurídico con las garantías que da el gran poder otorgado.  Carl Schmitt consideraba que más allá de todas las consideraciones, hay un poder soberano que puede acabar con la legalidad y normalidad jurídica: dicho soberano sería la figura que pueda establecer un estado de excepción.
 
Ha habido bastantes autores que han defendido la cesión de libertad a cambio de seguridad.  Benjamin Franklin consideraba que las personas que ceden libertad a cambio de seguridad no merecen ninguna de las dos, como si la elección de una sobre otra conllevase una mala versión de ambas.  
 
Autores como Dahl, Arendt o Habermas defienden, de alguna manera, que si debe existir un orden no debería proceder de figuras autoritaristas, que se presenten como autoridad solamente por tener poder y no legitimidad; sino que el orden debería ser el acuerdo de todas las personas, de forma que se logre equilibrio y se respete la dignidad de las personas (su capacidad de tomar decisiones propias, ser un fin o un sujeto que pone sus propias finalidades y nunca sea tratado como un medio o una herramienta).
 

Bibliografía: 

 

-Adorno, Th. W. & Horkheimer, M.  (2004): Dialéctica de la ilustración.  Madrid: Trotta.


-Arendt, H. (1998): Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Taurus.

 

 

-Aristóteles (2000): Política.  Madrid: Editorial Espasa Calpe.

 

-Dahl, Robert A.  (1993): La democracia y sus críticos.  Barcelona: Paidós.

 

-Foucault, M. (1979): Microfísica del poder. Madrid: Las Ediciones de la Piqueta.

 

-Foucault, M. (2012): Vigilar y castigar. Madrid: Biblioteca Nueva.

 

-Fromm, E. (2009): El miedo a la libertad. Barcelona: Paidós Ibérica.

 

-Habermas, J. (1999): Teoría de la acción comunicativa.  Madrid: Editorial Taurus.

 

-Hobbes, T. (2000): Leviatán: o la materia, forma y poder de una república eclesiástica.  México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

  

-Horkheimer, M.  (1973): Crítica de la razón instrumental.  Buenos Aires: Editorial Sur.

 

-Kant, I. (1997): Filosofía de la historia. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

  

-Kant, I (2001): Crítica de la razón práctica.  Madrid: Alianza Editorial. 

 

-Locke, J.  (2002): Segundo tratado sobre el gobierno civil.  Madrid: Alianza Editorial.

  

-Maquiavelo, N.  (2012): El príncipe.  Madrid: Akal.

  

-Manin, B. (1998): Los principios del gobierno representativo. Madrid: Alianza Editorial.

  

-Marcuse, H. (2002): Eros y civilización.  Barcelona: Editorial Ariel.

 

-Popper, K. (2017): La sociedad abierta y sus enemigos. Barcelona: Paidós.

 

-Rawls, John (1971): Teoría de la justicia. 
México D. F.: Fondo de Cultura Económica.


-Rodríguez, J. L. (1997): La palabra y la espada. Genealogía de
las revoluciones.
Madrid: Talasa Ediciones.

 

-Roemer, John E. (1995): Un futuro para el socialismo.  Barcelona: Editorial Crítica.

 

-Rousseau, J-J. (2001): Discurso sobre las ciencias y las artes / Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres / El contrato social. Madrid: Editorial LIBSA.

 

-Schmitt, C. (2014): El concepto de lo político. Madrid: Alianza Editorial.




2020(e)ko urriaren 29(a), osteguna

Literatura filosófica: "El filósofo autodidacto"

 Literatura filosófica:  

El filósofo autodidacto

 

Juan José Angulo de la Calle

 

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El filósofo autodidacto de Abentofail es el relato de un náufrago desde niño, que no fue educado en la civilización. Él llegaba a conclusiones por medio de la observación y las consecuentes conclusiones a las que llegaba. 

 

Fue criado por una gacela y, cuando ella murió, pensó que algo de dentro de ella tenía que estar roto (como había visto en cadáveres de otros animales). Cuando comprobó que todo estaba intacto, coligió que lo que se había extinguido no podía ser material, sino que debía de tratarse de algo inmaterial. 

 

Terminó sus deducciones pensando que algo tan complejo como el mundo solamente podía ser la construcción de un ser perfecto y, por sus experiencias, lo relacionó a las vívidas experiencias que sentía cuando meditaba. 

 

Cuando fue rescatado por un civilizado musulmán, el hombre letrado se sorprendió con él y sus hábitos. El salvador lo educó para que aprendiera el lenguaje y las pías costumbres de rezo de la civilización musulmana, pero pasó de maestro a estudiante cuando vio su saber. Rápidamente, el náufrago despreció las actitudes de la civilización, al ver en ellas una mera expresión externa sin contenido, totalmente inferiores a las experiencias reales que él sentía en la meditación. Acabaron meditando juntos.

 

Es una novela de fácil lectura, profundas reflexiones y grandes razonamientos que hacen plantearnes a día de hoy muchas cuestiones de nuestra vida. 


-Ibn Tufail  2005: El filósofo autodidacto. Valladolid: Editorial Maxtor..

2020(e)ko urriaren 22(a), osteguna

Literatura filosófica: "El nombre de la rosa"

 Literatura filosófica: "El nombre de la rosa"


Juan José Angulo de la Calle

 
 
 
 
La rosa es el símbolo europeo de la belleza.  Dotada de una formación conforme a la proporción áurea, sus pétalos se alinean de forma armoniosa, aprovechando la mejor formación horizontal, la más estable y, por tanto, posible.
 
 
El título de la novela de Umberto Eco hace referencia al nominalismo del protagonista (Guillermo de Baskerville, nombre que refiere al nominalista Guillermo de Ockham y a una novela de Sherlock Holmes).
 
 
Para los nominalistas, las generalizaciones son simples términos o nombres de las cosas.  Consideran que no hay una esencia de cada especie porque lo que realmente existen son ejemplares concretos de la especie y no una especie en cuanto a tal.  E.g. No existe la esencia de ser caballo, sino el conjunto de los caballos.
 
 
Mediante este tipo de consideraciones y por uso de la observación que defendía Roger Bacon, el protagonista llega a generalizaciones prácticas, a deducciones de detective que le permiten investigar una serie de asesinatos que ocurren en una abadía ficticia en la que hay una gran biblioteca europea.
 
 
Umberto Eco, mediante esta sugestiva trama, nos va introduciendo a la filosofía, teología y política del tiempo en el que transcurre la acción de la novela.
 
 
El nominalismo de Baskerville es una respuesta al realismo aristotélico de Tomás de Aquino.  Tomás aceptó de Aristóteles el que los seres estuviesen formados por materia (el material bruto) y una forma básica (su estructura, su esencia).  Tomás consideraba que había una esencia o naturaleza propia en cada especie y que ella era real; los nominalistas consideraban que las esencias eran abstracciones mentales y conceptos, y que los seres reales eran concretos y no había, por tanto, puras esencias.

 
Tomás de Aquino defendía que toda especie tiene una parte material que tenía que cobrar una estructura básica o esencial para que tuviera forma.  E.g. En una escultura, la materia sería el marmol por pulir, la forma sería el contorno final formado y, cuando se unen ambos, se daría lugar a la estatua artística.  [Menos los ángeles, que como no tienen materia solamente pueden ser esencia y cada ángel es una especie de ángel completamente diferente]

 
El doctor angélico asumió la aseveración de Aristóteles de que si se observa la realidad, se ve que en cada especie hay una esencia o naturaleza básica porque aunque los ejemplares sean todos diferentes comparten unos rasgos comunes, que conformarán su estructura substancial.  El substrato podría ser una especie de estructura básica natural, como pudiera ser el ADN en los seres orgánicos o la composición molecular en todos los seres. E.g. Podemos ver personas más altas o más bajas, más anchas o más delgadas, pero siempre hay una base: ser un bípedo sin plumas o ser un animal con habla.
 
 
Tomás de Aquino escribió su Summa Theoligiae para vencer al averroismo.  El averroismo era una mala versión de la filosofía aristotélica del cordobés musulman Averroes; ella defendía que a la verdad se puede llegar por medio de la fe o por medio de la razón.  
 
 
Este pensamiento beneficiaba al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico porque permitía que los profanos pudiesen detentar el saber y tener, por tanto, autoridad suficiente como para ejercer el poder y restringir el poder de la Iglesia a cuestiones espirituales.  
 
 
Tomás de Aquino supera esta mala versión de Averroes señalando que la razón ayuda a la fe (permite aclarar conceptos teológicos) y la razón necesita de la fe acercad de los ámbitos a la que no llega (por ser incognoscibles y por ello requerir la fe).

 
En la novela se da un debate referido a estas cuestiones.  Dominicos y franciscanos discuten sobre si Jesús fue pobre, si tenía propiedades o simplemente usaba lo que disponía; pero, en realidad, se debatía acerca de si la Iglesia debía ser pobre y perder poder sobre la sociedad [lo que daría poder al emperador y estaba relacionado con la defensa de que el poder sobre asuntos mundanos lo llevase a cabo el Estado profano].
 
 
En medio de esta discusión teológica, con ciertos conceptos filosóficos e intereses políticos de fondo, interviene la Inquisición por una serie de sucesos que inducirían a considerar que dos frailes fueron herejes (por su pasado y por rumores recientes).  
 
 
Un inquisidor condenó a dos de los clérigos de la abadía en un intento por dar pasos a dar a entender que la orden de los franciscanos pudiera ser considerada poco ortodoxa y beneficiar así a los intereses del Papa, cuya autoridad era tratada como limitada por los franciscanos defensores del poder del emperador y del Estado sobre asuntos mundanos. 
 
 
Finalmente, intervenido el debate y salpicada por la condena inquisitorial, Guillermo de Baskerville solamente puede ocuparse de la investigación de los asesinatos de la abadía, que tiene que ver con una de las cuestiones filosóficas que son tratadas en el libro de Eco [cuyas referencias a temas de filosofía medieval son muy variadas].
 
 
Es un libro muy rico en explicaciones acerca del momento histórico, la situación política europea, las cuestiones filosóficas y teológicas de la época.  Sin embargo, no es de difícil lectura por ser ameno, dinámico y estar dotado de acción e intriga, que atrapan completamente al lector.
 
 
Novela muy recomendable tanto para aprender sobre historia y filosofía como para pasar el tiempo de una forma agradable e interesante.
 
 
-Eco, U.  2015: El nombre de la rosa.  Barcelona: Lumen. 
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