2021(e)ko urriaren 31(a), igandea
2021(e)ko irailaren 17(a), ostirala
2021(e)ko abuztuaren 16(a), astelehena
Elogio de la locura
Elogio de la locura
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| https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/30/Holbein-erasmus.jpg |
Erasmo de Roterdam, en su Elogio de la locura, señaló que era mejor el inocente y alegre delirio del poseído por la manía o inspiración divina. Ella supera con creces a los constructos abstractos severos de los discursos filosóficos y teológicos (que eran presentados como puramente teóricos, estaban separados de toda realidad tangible y eran, por tanto, aburridos).
Los locos, en su sencillez y búsqueda de la alegría más simple, gastaban bromas absurdas. Se dejaban llevar por las inhibiciones de la borrachera, haciendo necedades y siendo la alegría de todas las fiestas con su desbordante delirio, desatamiento de pasiones y uso de la comedia más absurda y vulgar.
Frente a la “prudente” hipocresía de los falsos, que solamente quieren agradar, el loco era como los niños y los borrachos: se les escapaba la verdad. Don Quijote hizo con toda impunidad su discurso sobre las armas y las letras. Y dio otros comentarios que señalaban que la fe sin obras no es más que externa apariencia (en clara referencia a la teología erasmista). Podía hacerlo con toda la impunidad del mundo porque a un loco se le perdonaba todo. Ellos podían señalar aquello que los cuerdos cobardes falsos callaban.
El trance en el que se entra por medio del delirio desenfrenado, la descarga de la catarsis y la locura quizás sea tan influyentes que transporte la sensibildad a lo que supera los límites, lleve a lograr la máxima intensidad y sea sublime.
Bibliografía:
-Aristóteles 2000: Política. Madrid: Editorial Espasa Calpe.
-Aristóteles 2007: Poética. Buenos Aires: Editorial Gradifco.
-Aristóteles (2014): Acerca del alma. Madrid: Editorial Gredos.
-Cervantes, M. (2005). Don Quijote de la Mancha. Barcelona: Alfaguara.
-Erasmo (2011): Elogio de la locura. Madrid: Alianza Editorial.
-Platón (1994): La República o el Estado.
Madrid: Akal.
-Platón (2015): Fedro. Madrid: Editorial Gredos.
-Vilanova, A. (2006): Erasmo y Cervantes. Barcelona: Editorial Lumen.
2021(e)ko ekainaren 23(a), asteazkena
El suicidio según Albert Camus
El suicidio según Albert Camus
| https://es.wikipedia.org/wiki/Albert_Camus#/media/Archivo:20041113-002_Lourmarin_Tombstone_Albert_Camus.jpg |
Toda
vida es absurda. Tratamos de hacer cosas con sentido, con una razón
de ser, pero nos engañamos a nosotros mismos porque todo lo que
hacemos carece de ningún objetivo trascendental, simplemente nos
ocupamos de mantener la realidad tal como está y todo es inmanencia,
no trascendencia. En la vida, se sirve a la producción ciega, que se
reduce a producir por producir. La existencia es como el castigo
mitológico de Sísifo: repetición de las misma tareas todos los
días, sin que se logre nada revelante y, por tanto, sin ningún
sentido. Se vive en un ciclo trabajar-descansar y vuelta trabajar-descansar que no va a ninguna parte, es una repetición constante de lo mismo.
Todo intento por sustraerse de este absurdo puede ser visto como una forma de resistir. Es lo que intenta hacer el hombre rebelde, pero es una pataleta inútil. Al final, solamente es un aguante, un soportar la angustia y la náusea del absurdo. La existencia se limita a una serie de subterfugios para soportar la vida.
El único problema filosófico serio es si deberíamos suicidarnos, porque si no somos capaces de dar una respuesta satisfactoria todo lo demás carece de relevancia. La existencia es repetición irreflexiva de las mismas tareas sin que haya una verdadera razón de ser. No hay una explicación cabal para la existencia en el mundo. La falta de sentido, el vacío, el absurdo que es la vida lleva a la angustia. Pero si se es sincero con uno mismo, la vida deja de ser tragedia. En la mitología griega, Edipo dejó de sufrir cuando se reconoció como parricida e incestuoso.
La vida de por sí carece de razón de ser... Sin embargo, así como la vida es absurda, el suicidio también. El suicida es simplemente alguien que se ve sobrepasado por la pregunta acerca de la razón de ser de la vida y que confiesa su incapacidad para dar respuesta; pero, así, tiene que darse cuenta que simplemente es alguien que ha llegado a un punto muerto, que tiene que ser consciente que no comprende el mundo y que es un mero ignorante. Nada sostiene tampoco que haya que matarse; tampoco hay razón de ser, ni justificación, ni sentido ninguno respecto al acto de suicidarse.
La solución que propone Camus es sobreponerse al absurdo, esforzarse porque cada momento cuente y sea intenso. De lo que se trata es de procurar animarse y decirse a uno mismo que cada experiencia es nueva, única y susceptible de ser vivida con asombro y pasión.
Considero que es una forma de engañarse a uno mismo y hacer como si la vida de por sí no tuviese razón de ser, ser una distracción para que la mente desvíe la atención de las obsesiones y que no consuman el ánimo. Pero es una distracción. Es un truco: como se distrae la atención de los problemas, se angustia menos por ellos, pero los problemas siguen ahí y volverán la tensión por su irresolución con más fuerza cuando pase el efecto de lo que no es más que un mero placebo.
Todo lo que evite observar el horror de las fatalidades de la vida es evasión, un acto de posponer lo inevitable hasta que la fuerza de la vida y el mundo hagan sus efectos y retornen con más dureza, por no estar preparados y haber estado obnubilados con una mera ilusión falsa.
Personalmente, entiendo que no somos de piedra porque somos seres dotados de una sensibilidad con límites y nos afectan las cosas, por mucha autosugestión y autoengaño que trate de disimular vivir duras realidades y tener un sufrimiento ineludible por una depresión, angustia, ansiedad, incertidumbre, miedo, inestabilidad social real, malestar general y desolación.
En los casos en los que la vida sea insoportable y todo falle porque la realidad es demasiado dura e ineludible, no se debería prohibir que una persona acabe con una vida que solamente es dolor insufrible. Es duro morir, pero más duro es sufrir. Nadie debería permanecer vivo por pura obligación, más allá de la realidad de que no pueda sufrir una existencia compuesta por dolores insoportables y sufrimientos horribles.
Una muerte digna puede ser la única respuesta para una vida que ya no es vida y que es inhumano y cruel hacer que continúe, manteniendo un sufrimiento y horror insostenible. El suicidio siempre tiene que ser una opción. A nadie se le puede pedir lo que no puede hacer. La vida es un derecho, no un deber y nadie debe martirizarse en una agonía perpetua si no puede soportarlo de ninguna manera y el mero existir es pura tortura inhumana.
Bibliografía:
-Camus, A. (2005): Calígula. Barcelona: Edhasa.
-Camus, A. (2005): La peste. Barcelona: Edhasa.
-Camus, A. (2006). El mito de Sísifo. Madrid: Aguilar.
2021(e)ko maiatzaren 28(a), ostirala
"Lo bello y lo siniestro" de Trías
Sobre Lo bello y lo siniestro de Eugenio Trías
Juan José Angulo de la Calle
| https://es.wikipedia.org/wiki/El_nacimiento_de_Venus_(Botticelli)#/media/Archivo:Sandro_Botticelli_-_La_nascita_di_Venere_-_Google_Art_Project_-_edited.jpg |
Atender a los asuntos públicos es básico porque en ellos se regula la distribución de recursos para la subsistencia; pero el arte es fundamental porque él hace que la vida merezca la pena: hace que parezca agradable y habitable el mundo, y da un gozo enriquecedor (el placer de la contemplación estética).
Una creación artística es una obra cultural y, por tanto, debe tener contenido y riqueza, tiene que tener una gran carga de complejidad. Las obras artísticas tienen que tener una composición, una ordenación de los elementos significativa, porque tienen que ser comprensibles para la persona que las contempla.
Debe tener una estructura y una forma porque tienen que transmitir un mensaje coherente y comunicable [aunque se rompan las normas tradicionales y se haga arte de vanguardia, se debe establecer una nueva articulación que sea capaz de expresar una intención artística].
La obra de arte debe poder evocar un pensamiento articulado por sí misma, sino no sería una adecuada creación cultural que utilice los medios que las propias artes disponen para plasmar sensaciones y conceptos [si es necesaria una explicación posterior, en ese caso es que la propia obra no dice mucho por sí misma y no está construída de forma precisa para cumplir la función de transmisión cultural]. Uno de los motivos principales del arte europeo es la presentación de la belleza bajo diferentes formas concretas y particulares.
Eugenio Trías había defendido que en las representaciones bellas tiene que haber un elemento extremo o siniestro, aunque sea velado, porque es la manera en la que las formas armoniosas dejan de ser puras formalidades ideales o matemáticas y tomaban cierta necesaria intensidad (imprescindible para que despierte un poco la sensibilidad).
Lo representó sobre todo con el cuadro renacentista: El nacimiento de Venus de Botticeli, en el que se mostraba en todo su esplendor a la diosa de la belleza en su origen, imagen que esconde su horrendo mito: Afrodita o Venus surgió de la mezcla del mar con los restos de carne de la castración de Urano.
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| https://es.wikipedia.org/wiki/Urano_(mitolog%C3%ADa)#/media/Archivo:The_Mutilation_of_Uranus_by_Saturn.jpg |
Lo siniestro tiene que ver con lo terrible, con lo horrendo, lo grotesco, lo esperpéntico. Toda obra de arte bella tiene que tener algo de terrible porque se tiene que despertar la sensibilidad, ir más allá de la formalidad matemática o la armonía [por mucho que se haga uso del canon de belleza clásico de orden, medida y proporción; por mucho que se use la armonía que se consigue haciendo uso de la proporción áurea o el número phi para articular la composición de una forma agradable a la vista, por ser matemáticamente proporcionado y ordenado].
| https://es.wikipedia.org/wiki/Saturno_devorando_a_su_hijo#/media/Archivo:Francisco_de_Goya,_Saturno_devorando_a_su_hijo_(1819-1823).jpg |
Trías, por otro lado, relacionaba lo bello también con lo infantil, con su belleza inquietante y traviesa. Lo siniestro puede estar en la ambigüedad de lo tierno de las imágenes de niños junto a su carácter vivaz, salvaje, poca conciencia moral y acitutdes picarescas, misteriosas y casi inquietantes. Un ser infantil puede enternecer a la par que puede resultar extraño por lo imprevisible y por su posible malicia de su poca formación moral.
| https://es.wikipedia.org/wiki/Cupido#/media/Archivo:Parmigianino_014.jpg |
Tiene cierta similitud con lo sublime: el juicio estético acerca de lo que es inmenso, magnífico e inmenso. Lo sublime no es la belleza porque ella da gozo por su forma agradable a la contemplación y, en cambio, al emitir al juicio de sublimidad se suele expresar aquello que es más impresionante, lo que está bajo el umbral o bajo el límite de nuestras consideraciones concebibles, sublimis etimológicamente: lo que es demasiado grande, lo que es excelso, eminente o extraordinario.
Lo sublime es aquello que, al contemplarlo, nos abruma y nos hace sentir pasmo, pero que, por su magnificencia y esplendor, nos resulta soportable y gozoso de alguna manera, siempre que haya una distancia que permita sentirnos seguros frente a lo que es extremo.
| https://es.wikipedia.org/wiki/Saturno_(Rubens)#/media/Archivo:Rubens_saturn.jpg |
Según Kant y Schiller, lo sublime tiene que ver con lo que supera los conceptos y las capacidades de la imaginación, nos sobrecoge y abruma; pero se da un gozo ambiguo porque, aunque se esté frente a algo que parece terrible, sentimos un alivio de tensión por haber una distancia en su contemplación.
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| https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b9/Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog.jpg |
Lo siniestro tendría parecido al juicio estético de lo que resulta sublime en la contemplación en tanto que resulta terrible a la persona que procesa ese discernimiento en su mente.
Con la salvedad de que no habría desahogo por la distancia, sino que la belleza le daría satisfacción: la belleza que oculta o pone un velo a lo siniestro de toda obra artística es la que se ocuparía de que la contemplación de una obra de arte resulte agradable, a la vez que es viva e intensa por las emociones profundas que despierta lo siniestro.
| https://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo#/media/Archivo:La_tortura_de_Prometeo,_por_Salvator_Rosa.jpg |
Bibliografía:
-Aranda, C. (2004): Introducción a la estética contemporánea. Almería: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Almería.
-Ardeo Rubio, Iñaki 2005: “Fundamentos de estética”, in: Revolución Neolítica, n. 5. Donostia/San Sebastián: Ti.Ta. Editores asociados.
-Corbalán, F. (2012): La proporción áurea. El lenguaje matemático de la belleza. Villatuerta: RBA.
-Crespo Sánchez, Javier 2004 “Apuntes sobre belleza y sublimidad en Kant y Schiller”, in: Thauma, n. 3. Donostia/San Sebastián: Vicerrectorado de alumnos de la UPV/EHU, pp. 30-45.
-Kant, Immanuel 2001: Crítica del juicio. Trad. Manuel García Morente. Madrid: Espasa Calpe.
-Trias, E. (1996): Lo bello y lo siniestro. Barcelona: Ariel.
2021(e)ko apirilaren 26(a), astelehena
La emoción por medio del arte
La emoción por medio del arte
Juan José Angulo de la Calle
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| https://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Schiller#/media/Archivo:Anton_Graff_-_Friedrich_Schiller.jpg |
Schiller consideró que había una separación entre racionalidad y sensualidad. Existía esta separación en el tratamiento del conocimiento europeo. El conocimiento es racional, riguroso, objetivo, general y exhaustivo; y la experiencia sensual, por contra, era entendida como subjetiva, particular e inasible.
La emoción es parte de la vida de las personas, y, puesto que tiene que tratarse de alguna forma, es mejor que sea trabajada bajo el control de la razón por medio del arte y los juicios estéticos, en los que pueden reflejarse las emociones con distancia y orden.
Schiller, siguiendo a Kant, indica que la imaginación puede modular la humanidad por ser una facultad central de la mente y por ser la belleza una condición necesaria de la humanidad. Schiller entiende que en la civilización hay dos conceptos divididos y separados, la sensualidad (“impulso sensual” o “impulso sensible”, activo) y la razón (“impulso de forma” o “impulso formal”,
pasivo y receptivo).
La imaginación es la capacidad de generar y plasmar una imagen concreta. Es el ámbito en el que puede reflejarse la sensibilidad particular porque hace uso de imágenes articuladas de una manera determinada y concreta, reflejando una emotividad y subjetividad articulada de una forma (y no de otras).
Su reconciliación por medio de la estética traerá la liberación política y del ser humano, porque la belleza traerá la libertad: permitirá la conciliación de la razón y la emoción, dará un ámbito de creatividad y de posibilidades: de elecciones libres.
La estética hará sensual a la racionalidad y racional a la sensualidad, permitiendo a las personas capacidades que les liberen del constreñimiento de la necesidad y de las leyes impuestas. Lo conseguirá al dar a entender que el estado de cosas presentes no está determinado, sino que se puede actuar en él.
Cuando la realidad pierde su “seriedad”, deja de ser necesidad para la observación: se une lo posible (una imagen concreta) con lo necesario (los símbolos y conceptos formales presentes en las obras de arte) en los juegos de la imaginación (en los que se hayan presentes ambos aspectos en las obras de arte o en los juicios estéticos).
En lo bello se da una forma viva. En ella hay una cierta idea formal (el concepto de belleza o unos cánones determinados) en una imagen concreta, la del objeto que suscita el juicio de lo bello, que otorga una sensación y una experiencia.
La idea formal o pura “forma” que busca el entendimiento es mera abstracción. El entendimiento se basa en abstacciones porque busca entender las causas generales de todo.
La idea formal, entonces, es una generalización de la realidad que permite conocerla,pero no sentirla y la experiencia o “vida” que busca la sensibilidad es una impresión sin forma. Solamente en el juego estético (el juicio de la belleza) se aúnan ambas inquietudes humanas.
Bibliografía:
-Kant, I. (1984): Crítica del juicio.
Traducción: Manuel García Morente.
Madrid: Espasa-Calpe.
-Schiller, J. C. F. (1969):
Cartas sobre la educación estética del hombre.
Traducción: Vicente Romano García. Madrid: Aguilar.
2021(e)ko apirilaren 5(a), astelehena
La insociable sociabilidad en Kant
La insociable sociabilidad en Kant
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| https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/79/Immanuel_Kant_-_Gemaelde_1.jpg |
Bibliografía y webgrafía:
- Canal Adictos a la filosofía:
"TODO sobre la PAZ PERPETUA de KANT en 7+2 puntos (ft. Date un Vlog)" [subido el 9 de octubre de 2019]: https://www.youtube.com/watch?v=MytJHVWQxOk
- Canal de Jorge Moguel (editor del fragmento de vídeo de la serie Merlí. Sapere Aude del Estudio Divisa Red):
"Carpeta Verde o Roja - Presión Ambiental" [subido el 8 de mayo de 2020]: https://www.youtube.com/watch?v=G_P2GwuAtbE
-Kant, I. 1997: Filosofía de la historia. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
-Kant, I. 2016: La paz perpetua. Madrid: Alianza Editorial.
2021(e)ko martxoaren 30(a), asteartea
Tragedia griega: tensión, catarsis y delirio dionisíaco
Reflexiones clásicas acerca de la tragedia
Juan José Angulo de la Calle
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| https://es.wikipedia.org/wiki/Edipo#/media/Archivo:Baschet,_Andr%C3%A9_Marcel_-_%C3%96dipus_verurteilt_Polyneikes_-_1883.jpg |
La vida es una tragedia. La vida es dolor: si no consigue lo que se necesita se padece y se da frustración; y, si se logra, solamente se nota ausencia de malestar y una consecuente decepción. La condición humana conlleva el sufrimiento porque el ser humano es el animal con menos defensas naturales y es el más vulnerable; y porque es el ser que es más consciente de sus límites, peligros, ansiedades, angustias, incertidumbres y miedos.
Por todo ello, La vida humana es una tragedia. Lo normal es que el ser humano se sienta perdido, arrojado al mundo, angustiado por sus inseguridades, lleno de incertidumbres por sus limitaciones y con miedo al constante peligro.
La vida es una tragedia. Pero la tragedia es bella de forma terrible y puede ser sublime (Eugenio Trías consideraba que la representación de la belleza en Europa ha necesitado dotar de un aspecto siniestro para dar intensidad a las obras de arte, y para dar dinamismo a la armonía de la pura belleza formal).
Según la
Poética de Aristóteles, en una tragedia existe un personaje
virtuoso (de forma que dé pena su dolor), pero responsable de un
acto excesivo (cuyo resultado es la maldición que le conducirá a un
dolor). En la experiencia de la contemplación de la tragedia se
genera tensión en el espectador a través del climax de la trama
dramática y, en su culmen, sucede un alivio que resulta
gratificante: una catarsis psicológica. Es una purga de los tormentos internos, un desahogo del dolor interno, una descarga.
La música era entendida como cierto modo de saber: las musas inspiraban en los artistas las canciones que narraban los hechos y valores de unos personajes que eran considerados históricos o representativos. En ella aparecían los héroes que eran modelo de conducta; por medio de ella, se educaba moralmente a las personas.
Por ello, Platón quiso restringir los excesos inmorales de las narraciones de los poetas y Aristóteles presentó un tratamiento de la música en la educación de los ciudadanos (de forma que pudieran formarse personas virtuosas y participantes del bien común).
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Tragedias significativas y reflexiones principales
El prototipo de ellas pudiera ser el personaje de Orestes, que se veía en la tesitura de que tenía que vengar a su padre matando a su madre. Estaba en una situación límite, en una situación trágica: hiciese lo que hiciese se vería condenado.
Si no lo hacía, las Furias de las normas antiguas le atormentarían por no dar cumplida venganza a su padre; pero si lo hacía, las Furias también le perseguirían por cometer la atrocidad de matar a su madre.
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| https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/8c/The_Murder_Of_Agamemnon_-_Project_Gutenberg_eText_14994.png |
La tragedia de Orestes, a su vez, representa mucho la tragedia clásica porque muestra toda la carga fatalista, situaciones límites e irresolubles de ellas; una historia trágica que solamente puede resolverse con la brutalidad final trágica, en forma del desgarramiento de las Furias en su proceso para convertirse en Euménides.
Orestes se vio en una situación irresoluble, trágica. Según su moral, debía vengar a su padre matando a su asesina: su madre. Si no vengaba a su padre, le atormentarían las Furias; pero si lo hacía, las Furias le atormentarían por ser vil matricidio.
Sufrió horrores hasta Atenas. Allí los atenienses votaron en favor de perdonar a Orestes y la Furias, frustradas, sufrieron el desgarro interno por no ver cumplida la venganza que las nutre y sufren brutalmente hasta convertirse en Euménides, diosas protectoras de las nuevas leyes.
El conjunto de las obras teatrales trágicas era el arte musical dramático. Él daba cuenta de la visión pesimista de la Grecia arcaica acerca de la realidad: ella daba a entender que la vida de por sí conlleva siempre desgracia (los mortales son seres limitados condenados al sufrimiento, la vejez y la muerte dolorosa).
También indican que los conflictos entre las personas principalmente conducen a desencadenar actos terribles (vengativos o arrogantes); cuyas consecuencias siempre se les escaparían de las manos a los mortales, por muy poderosos que fueran, quedando en manos de un destino tan imprevisible como irracional.
Según la Grecia arcaica, los mortales son seres deficientes que no tienen poder suficiente como para eludir la fatalidad de una vida llena de conflictos, enfrentamientos, sufrimientos, enfermedades y muertes inevitables. Los poemas trágicos daban cuenta de esta visión dramática de la realidad; este arte volvería en el romanticismo, como ópera.
Los antiguos griegos creían que las tragedias eran terapéuticas, dado que alejan temporalmente de pensar en los problemas.
Aristóteles consideraba que se podrucía una catarsis en la tragedia, una descarga: los espectadores se compadecen de un héroe bueno, pero que cometió un grave error, se identifican con su dolor, sienten pena por él y cierto temor.
Se descarga todo el incremento de la tensión generada por el drama y el climax trágico cuando finalmente el héroe comete un acto brutal final en el que se termina todo su sufrimiento con su muerte o un acto violento definitivo; por el cual, los espectadores sienten alivio, se descarga su tensión y se da una catarsis del sufrimiento derivado de la compasión sentida. Se descarga la tensión en una catarsis que nos purga por dentro.
Por otro lado, la tragedia es bella, aunque sea bella de una manera siniestra. Eugenio Trías había defendido que en las representaciones bellas europeas ha tenido que haber un elemento extremo o siniestro, aunque sea velado, porque es la manera en la que las formas armoniosas dejan de ser puras formalidades ideales o matemáticas y tomaban cierta necesaria intensidad (imprescindible para que despierte un poco la sensibilidad).
La tragedia griega auna el orden de la trama, la belleza de las historias dramáticas y lo siniestro del sufrimiento humano, unido a su reparadadora catarsis.
Esta noción de lo siniestro tiene cierta similitud con lo sublime: el juicio estético acerca de lo que es inmenso, magnífico e inmenso. Lo sublime no es la belleza porque ella da gozo por su forma agradable a la contemplación y, en cambio, al emitir al juicio de sublimidad se suele expresar aquello que es más impresionante, lo que está bajo el umbral o bajo el límite de nuestras consideraciones concebibles, sublimis etimológicamente: lo que es demasiado grande, lo que es excelso, eminente o extraordinario.
Lo sublime es aquello que, al contemplarlo, nos abruma y nos hace sentir pasmo, pero que, por su magnificencia y esplendor, nos resulta soportable y gozoso de alguna manera, siempre que haya una distancia que permita sentirnos seguros frente a lo que es extremo.
El origen de la tragedia según Nietzsche
Nietzsche en su El origen de la tragedia recuperó a tiempo esta rica tradición recordando que la cultura europea no era meramente apolínea, buscadora de la bella apariencia (representada por el canon griego); sino que también el arte tenía una faceta dionisíaca: también había influencia de la tragedia griega.
No solamente había búsqueda de la armonía (clásica, renacentista o clasicista), sino que también en la cultura europea se ha procurado expresar el desencadenamiento de las pasiones extremas que se hallan en el delirio, en la ebriedad, en las festividades rurales arcaicas de la fertilidad.
En
ellas, se representaban ritualmente el despedazamiento de Dionisos
como promesa de nueva vida (al ser introducido sus pedazos en la
Madre Tierra y la posibilidad que abrió a una nueva fecundación y
renovación del dios). Cuando la sociedad griega pasó de ser rural a
urbana, las expresiones cultuales a Dionisos se convirtieron en
representaciones del teatro trágico. Nuestra cultura heredó la
tradición trágica en la que se cantaba poemas terribles y quedó
como la moderna ópera.
Escribía Nietzsche que los griegos antes aprendían a bailar que a andar, y que antes aprendían a cantar que a hablar. De la música en la que transmitían sus poemas acerca de sus leyendas épicas y mitos, solamente nos han llegado la letra.
Dionisios
era el dios de la locura, el vino, la música ditirámbica y la tragedia.
La interpretación dionisíaca hace que se quiera sentir la vida desde la
mayor intensidad posible por medio de la locura y el delirio: el trance
en el que se entra por la danza, la música en ritmo ascendente y la
descarga de la catarsis.
Según Nietzsche, la interpretación dionisíaca del mundo es la aceptación de todos los aspectos de la vida, asumir que se debe aceptar tanto el placer como el dolor para que aceptar la vida en su totalidad y no vivir anestesiado, intentando no sentir nada. Aceptar la vida trágicamente permite tolerar la desesperación.
Consideraciones:
La vida es una tragedia porque se compone de penalidades, angustia, ansiedad, sufrimiento y miles formas de dolor. Los seres sintientes tenemos que sufrir porque tenemos una sensibilidad que nos hace susceptibles de sentir las alteraciones externas e internas, que tienen que venir por el enfrentamiento con otros derivados de los conflictos de intereses y por el efecto del deterioro del paso del tiempo.
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La vida es siempre sufrimiento porque los seres humanos somos limitados y nos tienen que afectar las cosas, y entonces hay fatalidades (dolor, muerte..) que deben superarnos. Asumir que el dolor es necesario, no hay remedio.
La vida es sufrimiento, debemos sufrir porque somos limitados y nos tienen que afectar todas las fatalidades (dolor, angustia, enfermedades, vejez...) que nos ocurren y que nos dañan.
La vida es una tragedia, pero puede que como tal nos pueda conmover si la vemos como una historia, dramática y quizás hermosa en tanto humana, y nos resulte sublime (algo inmenso que nos sobrecoge, pero gozoso de forma ambigua, tras verla como una historia a contemplar).
Bibliografía:
-Agudo Villanueva, M. (2021): Mitología clásica. Córdoba: Almuzara.
-Aristóteles 2000: Política. Madrid: Editorial Espasa Calpe.
-Aristóteles 2007: Poética. Buenos Aires: Editorial Gradifco.
-Esquilo, Sófocles et Eurípides (2012): Obras completas. Madrid: Cátedra.
-Graves, R. (1999): Dioses y héroes de la antigua Grecia.
Madrid: Unidad Editorial.
-Graves, R. (2012): Los mitos griegos. Barcelona: Ariel.
-Havelock, E. A. 2002: Prefacio a Platón. Madrid: Antonio Machado Libros.
-Nietzsche, F. (2002): El origen de la tragedia. Madrid: Alianza Editorial.
-Platón
1994: La
República o el Estado.
Madrid: Akal.









