2026(e)ko ekainaren 17(a), asteazkena

En torno a la belleza

 En torno a la belleza

 

Juan José Angulo de la Calle
 
 
 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f9/The_Symposium_of_Plato_LACMA_M.90.53.jpg
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 Según Platón hay una noción objetiva de la belleza.  En el mundo encontramos cosas bellas, pero para reconocerlas como tales debemos tener una noción de belleza general.  Como esa idea no pertenece a este mundo multiforme y contingente, debe existir en otro mundo, en el Mundo de las Ideas.
 
Kant considera, en cambio, que el juicio sobre la belleza es subjetivo.  No tenemos más conocimiento que el que parte de la experiencia sensible de los fenómenos, por lo que un juicio sobre la belleza, quedando fuera las evaluaciones acerca de lo que se contempla.  El juicio de belleza es un constructo que es finalidad sin fin porque no hace falta tener el objeto admirado para tener gusto sobre él, sino que basta con su mera contemplación y no hace falta tratarlo como medio para un fin, él ya es un fin en sí mismo.
 
Hay muchos juicios acerca de lo que son las cosas bellas.  No nos ponemos de acuerdo de forma universal respecto a lo que consideramos bello.  Es una cuestión subjetiva, pero hay algún tipo de noción sobre la belleza.  Bello es aquello que nos resulta agradable en la contemplación, esto es lo general, aunque no estemos de acuerdo en los objetos que consideramos bellos
 
Kant considera que el juicio de la belleza es un juego entre la representación (las diferentes imágenes y sonidos concretos que consideramos bellos) y el entendimiento (se tiene una noción general y vaga acerca de lo que es la belleza).  Así, se va renovando el concepto de belleza según vayan apareciendo nuevos cánones de belleza.
 
Hay algo universal en el concepto de belleza, en tanto en cuanto es comunicable.  Podemos decir que algo nos parece bello y resultar que los demás no están de acuerdo, pero los otros han entendido lo que he dicho acerca de lo que me parece bello.  Puede ser una noción intersubjetiva, aunque sea de forma vaga.
 

Bibliografía:

 

-Chatelet, F. (1967): El pensamiento de Platón.  Barcelona: Editorial Labor. 
 
-Platón (2014): El banquete.  Barcelona: Gredos. 
 
-Kant, Immanuel (2001): Crítica del juicio. Trad. Manuel García Morente. Madrid: Espasa Calpe.
 
 
 
 

2026(e)ko ekainaren 16(a), asteartea

Sobre la felicidad

Sobre la felicidad

 

Juan José Angulo de la Calle 
 
 
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Los filósofos antiguos debatieron mucho acerca de la felicidad.  Platón señaló que se logrará la armonía si gobierna la razón porque es la única que puede dar a cada parte lo que le corresponde en justa medida y necesidad.  Aristipo defendió que la felicidad consiste en lograr el placer y evitar el dolor.  Aristóteles, por su parte, indicó que hay placeres dañinos, por lo que la felicidad se logrará si se actúa en un justo medio porque evitaría el exceso y el defecto en la vida y se lograría equilibrio en la vida (aunque luego diría que la felicidad se da por la vida contemplativa, porque siempre está a mano).
 
Durante el helenismo, el debate sobre la felicidad se volvería central.  Los escépticos huían del estres de los dogmatismos, así su actitud es un desapego (epojé) de toda idea, una suspensión del juicio.  A partir de evitar el exceso de ser absolutista en las ideas, se da una calma o serenidad (ataraxia) que aligera la vida.  Epicuro señaló que esta serenidad se obtendría si se busca el placer y se evita el dolor.  Dio más énfasis en la segunda parte, haciendo que se eviten los placeres excesivos que sean dañinos y realzando las virtudes como forma equilibrada de vivir (tales como el cuidar la amistad, procurar el estudio de la filosofía y tener moderación en todo).  Los estoicos defendían que no se debe buscar la felicidad por la felicidad, sino que es un complemento de cumplir con el deber que se da cuando superamos nuestros impulsos y realizamos la moderada virtud.  No se debe buscar la felicidad de por sí porque sería como procurar placer y ello es una tendencia que nos haría indisciplinados llenos de molicie.
 
Agustín de Hipona señalará después que la felicidad viene de hacer lo que realmente queremos, que es hacer el bien.  Una finalidad que por nosotros mismos no podemos procurar porque somos débiles de carácter y tendemos al mal.  No tenemos suficiente fuerza de voluntad para hacer el bien, nos dejamos llevar por los vicios y hacemos el mal.  La felicidad vendría de Dios, que nos daría el necesario impulso de hacer el bien.
 
Con la modernidad, se anula el debate acerca de la felicidad.  Kant señala que ella está fuera del conocimiento, reducido a la experiencia y, por tanto, la noción de felicidad quedaría como metafísica sobre la que se puede pensar, pero que no se puede conocer.  Hay una diferencia fundamental entre el ser y el deber ser porque lo que es, cognoscible, no es lo que debería ser, una valoración práctica.  No hay ética de la virtud que tenga que ver con lo que es el mundo y cómo desenvolverse de él, dado que esto último es incognoscible. Como mucho podemos plantear máximas que pensamos que todo el mundo debería realizar.  La ética, por tanto, es una reflexión sobre el deber y no hay consideración alguna acerca de la felicidad. La ética no serviría para lograr la felicidad, sino para ser dignos de ella.
 
Hoy en día hay muchas interpretaciones acerca de cómo conseguir la felicidad.  Para algunas personas, el tener éxito en la vida es el camino para lograr la dicha.  Según otras, el amor es lo que da la felicidad.  Algunos psicólogos consideran que la felicidad es el resultado de tener una actitud positiva y el trabajar las emociones y las relaciones interpersonales.  Además, hay más posiciones.  Por tanto, es difícil tener una opinión clara y segura acerca de ella.
 

 Bibliografía:

 
 
-Arana, J. R. 2005: Balada de la filosofía y de la ciencia.  Barakaldo: Ediciones de Librería San Antonio.


-Aristóteles 1980: La metafísica. Madrid: Editorial Espasa-Calpé.


-Aristóteles 1999: Moral, a Nicómaco.  Madrid: Espasa Calpe.
 
 

-Cicerón, M. T. (2005): Disputaciones Tusculanas.  Madrid: Editorial Gredos.

 

-Berraondo, J. (1992): El estoicismo: la limitación interna del sistema.  Barcelona: Montesinos

 

-Diógenes Laercio (2007)Vidas de los Filósofos Ilustres.  Madrid: Alianza Editorial.


-Epicuro 
(1985): Carta a Meneceo y máximas capitales.  Madrid: Alhambra.

 

-Epicuro (2005): Obras completas.  Madrid: Cátedra



-Epicteto 
(2012): Un manual de vida.  Barcelona: Los pequeños libros de la sabiduría.

 

-Kant, I. (2000): Crítica de la razón práctica.  Madrid: Alianza Editorial. 

 

-Kant, I (2016): Fundamentación de la metafísica de las costumbres.  Barcelona: Austral.

 

-Marco Aurelio (2022): Meditaciones.  Barcelona: Editorial Ariel. 


-San Agustín  (1980): De la vida feliz. Buenos Aires: Ed. Aguilar, Buenos Aires.

 

-Séneca (1984): Diálogos.  Madrid:  Editora Nacional.

 

-Séneca (2011): Sobre la vida feliz. Madrid: Gredos.

 

-Schlanger, J. (2000): Sobre la vida buena. Madrid: Editorial Síntesis.

  
 
 
 
 

2026(e)ko ekainaren 11(a), osteguna

Filosofía y política

 Filosofía y política

 

Juan José Angulo de la Calle 

 

 

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/cc/Quarto_Stato_%28Volpedo%29_Detail.jpg
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La filosofía tiene la imagen de ser predominantemente teórica y de no ser práctica.  Sin embargo, hay movimientos políticos que se han visto influídos por la filosofía.

 

Montesquieu defendió un Estado basado en la separación de poderes porque así se garantizaría la ausencia de abuso de poder. Rosseau, por su lado, señaló que el poder se legitima por un Contrato Social, por el que tácitamente el pueblo delega el poder para lograr bienestar general.  Ambos autores inspiraron a los revolucionarios franceses para crear un Estado con separación de poderes y consulta al pueblo, dando lugar a la democracia liberal.

 

Por otro lado, autores de la Ilustración defendieron la igualdad entre hombres y mujeres, tales como Helvetius y Olimpe de Gouges (que escribió la declaración de derechos de la mujer y de la ciudadana).  De allí partieron las primeras sufragistas para exigir igualdad política y formal.  

 

Simone de Beauvoir, por su parte, señaló que la mujer es tratada como segundo sexo, como objeto y llena de naturaleza, ajena a la razón.  Describió una dialéctica del amo y de la esclava, en la que el varón trataría como sierva a la mujer, por lo cuál el amo sería tratado como sujeto reconocido por la Otra que lo reconocería como tal, mientras ella es tratada como objeto o subordinada.  Beauvoir defendía la independencia económica de la mujer como medio para poder ser ella misma y ser libre.  La segunda ola del feminismo luchó por la igualdad salarial para lograr que la mujer sea independiente y liberada, todo influído por los escritos de Beauvoir.

 

Hans Jonas defendía que el deber ser tiene que ver con la preservación de la naturaleza porque en ello nos jugamos la supervivencia por primera vez en la historia.  Proponía un principio de responsabilidad, por el que se limitaría la gran productividad y el crecimiento económico en nombre de la conservación de la vida.  De aquí a la idea de desarrollo sostenible solamente hay un paso.

 

Marx y Engels escribían sobre filosofía de la historia (defendiendo que la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases) y contribuyeron al movimiento obrero europeo a través de la Internacional.  Sus conceptos sobre la alienación y la explotación laboral dieron contenido a las reivindicaciones obreras.

 

Y hay más casos como los descritos, por lo que se concluye que la filosofía puede servir para dar forma teórica al contenido de los movimientos sociales y políticos. 

 

 

 Bibliografía:

  

-Arana, J. R. (2005): Balada de la filosofía y de la ciencia.  Barakaldo: Librería San Antonio.
 
-Arrieta, A.  (2015): Filosofiarako sarrera bat.  Bilbao: Euskal Herriko Unibertistateko Argitalpen Zerbitzua. 
 
 
-Amorós, C. & de Miguel, A. (ed.) (2005): Teoría feminista: de la Ilustración a la Globalización. Barcelona: Minerva Ediciones.


-Beauvoir, S. (2005): El segundo sexo. Madrid: Editorial Cátedra.
 
 

-Cohen, G. A. (2000): Karl Marx´s Theory of History. A Defence. New Jersey: Princeton University Press.


-Elster, J. (1985): Making Sense of Karl Marx. Cambridge:  Cambridge University Press.

 
 -Jonas, Hans (1995): El principio de responsabilidad: Ensayo de una ética para la civilización tecnológica.  Barcelona: Herder Editorial.

2026(e)ko ekainaren 9(a), asteartea

La filosofía no es una ciencia

 La filosofía no es una ciencia

 

Juan José Angulo de la Calle
 
 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3b/Portrait_of_Sir_Isaac_Newton%2C_1689.jpg
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La ciencia y la filosofía son disciplinas académicas racionales y deductivas.  Sin embargo, hasta ahí llegan las similitudes.
 
La filosofía no es ciencia porque no emplea el método hipotético-deductivo, básico para cualquier ciencia.  La filosofía no tiene la metodología de la ciencia ni su estructura.  Y no tiene ningún criterio de contrastación experimental ni prueba de ningún tipo que permita defender sus tesis.  Mientras que la ciencia usa el método hipotético-deductivo por el que, si no prueba sus asertos, al menos permite comprobar si una aseveración es falsable y falible.
 
Por tanto, no, ni la ontología ni la filosofía en general es una ciencia.  La filosofía es pensamiento puro y es tan abstracta que no hay manera de comprobar lo que asevera.  La filosofía es una disciplina académica que, como mucho, se asienta en la ciencia formal de la lógica, pero no se puede decir que sea ella misma una ciencia.
 
Los temas que trata son acerca de generalidades más abstractas, tales como el ser, el deber ser, la belleza, la humanidad o el conocimiento en general.  Son temáticas que no pueden ser tratadas experimentalmente y quedan bajo la especulación de los discursos metateóricos y el pensamiento abstracto.  Este es el margen sobre el que actúa la filosofía.  Llega a lo que no puede ser tratado más que por medio del pensamiento puro.  
 
 
 

Bibliografía:


-Bunge, M. (2014): La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.
 
-Damasio, A. (2022): El error de Descartes.  Barcelona: Destino. 

-Kuhn, T. S. (1975): La estructura de las revoluciones científicas. México D.F. : Fondo de Cultura Económica.
 
-Kuhn, T. S. (1989): ¿Qué son las Revoluciones Científicas? y otros ensayos. Barcelona: Paidós.

-Lakatos, I. (1974): Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales. Madrid: Tecnós.

-Navarro, J. M. & Calvo, T. (1982): Historia de la filosofía. Madrid: Anaya.

-Popper, K. (1967): La Logica de la Investigacion Cientifica. Madrid: Tecnós.
 
-Popper, K. (1972): Conjeturas y refutaciones. Buenos Aires: Paidós.

-Quine, W. V. O. (1962): La relatividad ontológica y otros ensayos. Madrid: Tecnós.
 
-Quine, W. V. O. (1968): Palabra y objeto. Barcelona: Labor.

-Russell, B. (1991): Los problemas de la filosofía. Barcelona: Editorial Labor. 
 
-Ursua, N. (1993): Cerebro y conocimiento: un enfoque evolucionista.  Barcelona: Editorial Anthropos 

2026(e)ko ekainaren 3(a), asteazkena

Acerca de la libertad

 Acerca de la libertad

 

Juan José Angulo de la Calle
 
 
 
 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f1/Discurso_funebre_pericles.PNG
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 La palabra libertad viene a significar la elección de realizar lo que se quiere.  Según Sartre, estamos condenados a la libertad: siempre podemos elegir cómo comportarnos y ello nos hace responsables de nuestros actos.
 
Para hacer lo que se quiere se requiere poder.  Según Agustín de Hipona carecemos de libertad y solamente tenemos libre arbitrio porque, por nosotros mismos, no podemos hacer lo que realmente queremos, que es el bien.  Debido a nuestra naturaleza innecesaria y débil, carecemos de la suficiente fuerza de voluntad para hacer el bien (que nos hace bien y que, en el fondo, deseamos).  Para poder hacer lo que se quiere se requiere la ayuda divina, según Agustín.
 
Según los liberales, la libertad es negativas. La libertad es la posibilidad de actuar, sin recibir intervenciones del Estado, que las estorbe.  Así, no hay libertad positiva, solamente hay libertades de actuación que respeten los derechos individuales, sin que el Estado haga injerencias y no deje hacer a los demás.
 
Yo considero que para hacer lo que se quiere, se requiere poder para permitir realizarlo.  Se tendrá, entonces, libertad si hay una democracia con el suficiente poder y positividad que facilite que se realice la voluntad popular.  Dicha voluntad debe carecer de injerencias de poderes fácticos que sean ajenos a ella porque ellos condicionarían el poder político.  Para ello, la democracia debe extenderse a lo económico, de forma que el capital no coaccione al poder político y se permita la falta de opresiones a la democracia.
 
 

Bibliografía: 

  
-Aristóteles (2000): Política.  Madrid: Editorial Espasa Calpe.

-Agustín de Hipona (2008): De la vida feliz.  Madrid: Editorial Espasa Calpe.

-Arteta, A.; García, E.; y Maíz, R. (eds.) (2003): Teoría política: poder, moral, democracia.  Madrid: Alianza Editorial.

-Dahl, R. A. (1993): La democracia y sus críticos.  Barcelona: Editorial Paidós.
 
-Locke, J.  (2002): Segundo tratado sobre el gobierno civil.  Madrid: Alianza Editorial.
 
 -Mill, S. (2022): Sobre la libertad.  Madrid: Nueva Editorial Edaf.
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