2019(e)ko apirilaren 27(a), larunbata

Ridículos

RIDÍCULOS


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
-EL ASESINATO ES PURA COMEDIA: AGUANTAR A INSUFRIBLES Y LUEGO REÍRTE CUANDO QUEDAN EN NADA...

-¡¡¡RIDÍCULOS!!!

2019(e)ko apirilaren 17(a), asteazkena

Justicia poética

JUSTICIA POÉTICA



 
 
 
 
 
 
 
 
 
-LA CUMBRE DE PARÍS... PAPELES MOJADOS FRENTE AL CONSUMISMO DE LA GENTE Y LA SOBREPRODUCTIVIDAD QUE CREA...

-¡VENDRÁ EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SERÁ JUSTICIA POÉTICA!

2019(e)ko apirilaren 15(a), astelehena

¿Resurgimiento actual de la ultraderecha?

¿RESURGIMIENTO ACTUAL DE LA ULTRADERECHA?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
-AUGE DE LA EXTREMA DERECHA...

[JUICIOS IRREGULARES A egin Y Egunkaria... 

RELATOR DE LA ONU DENUNCIA TORTURAS...

LEY CORCUERA... LEY MORDAZA...

LEY DE PARTIDOS. CONSTITUCIÓN DE 1978: "SUSPENSIÓN DE LIBERTADES PARA DETERMINADAS PERSONAS"...

PALIZAS REGULARES DE NEO-NAZIS A HOMOSEXUALES, INMIGRANTES Y MENDIGOS...

BRUTALIDAD POLICIAL EL 1-O EN CATALUÑA...]

-¿Y CUÁNDO NO HA ESTADO EN AUGE?
 

2019(e)ko apirilaren 12(a), ostirala

El cambio

EL CAMBIO

 

-LA GENTE ESTÁ PARTICIPANDO ÁCTIVAMENTE EN EL CAMBIO...

...CLIMÁTICO. 

2019(e)ko apirilaren 5(a), ostirala

Schopenhauer

SCHOPENHAUER

 
-SI NO CONSIGUES LO QUE QUIERES, TE FRUSTAS.  Y SI LO LOGRAS, TE DECEPCIONAS.  TODO ES SUFRIR...

2019(e)ko apirilaren 4(a), osteguna

Abascal rezando

ABASCAL REZANDO



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
[MADE IN IRAN]

-SEÑOR, DAME PACIENCIA, PORQUE SI ME DAS UN ARMA, LOS MATO A TODOS...

2019(e)ko apirilaren 3(a), asteazkena

Sartre: el infierno son los otros

Sartre: el infierno son los otros


            Juan José Angulo de la Calle



Introducción



      La cuestión que voy a tratar intenta reflejar las dificultades que suponen para el sujeto de la ética la realización de la norma moral.  La moral son una serie de normas, normas que por definición tienen que regular algo y ese algo es la sociedad (dado que va dirigido hacia ella).  Luego su propósito es regular el comportamiento de las personas para que haya sociedad (las normas definen lo que regulan, así en los deportes como en otras actividades): su objetivo es la convivencia.  Esas normas se han de cumplir siempre (o se debe procurar) para que haya unos mínimos de habitabilidad, sin importar lo que sientan y padezcan los que las cumplen.  Voy a tratar el disgusto de realizar la virtud (el deber) y el esfuerzo que supone.


Aristóteles consideraba que el ejercicio de la virtud podía llevar a la felicidad[1].  Los estoicos trataban como indiferente el placer que pudiese dar el ejercicio de la virtud[2].  Kant era más estricto y señalaba que había que sospechar del placer de la virtud porque podía ser mera conformidad con el deber y no cumplimiento del deber voluntario (racional), consideraba que había que darse cada persona un máxima que entendiese que todo el mundo debía realizar y que se debía hacer el deber por el deber: la ética no sirve para hacernos felices, sino para ser dignos de la felicidad[3]

Señalaré en este trabajo que el ejercicio ético es desagradable y que para realizarlo se precisa mucho esfuerzo personal de superar nuestro fastidio. Sartre es el autor que va a ser usado para explicar esto.  Es el primero en señalar que infierno son los otros. Es doloroso porque los otros son seres que nos resultan insoportables, tener que tratarles con respetuoso parece un exceso innecesario (porque parece que no se lo merecen) y porque la convivencia resultante siempre es un conflicto.


Para realizar el deber se precisa sobreponer nuestras emociones negativas (de aversión, rabia y repulsión) y conducirse según lo establecido por la razón.  Se entiende de esta manera porque las personas virtuosas son valoradas (se les reconoce su mérito) y porque a los héroes se les atribuye cualidades virtuosas.


Influencia de Heidegger


      Sartre se vio influenciado por Heidegger.  Es interesante ver qué consideraciones tenía Heidegger para ver qué motivaciones tenía en mente Sartre, en qué reflexionaba antes de llegar a sus conclusiones.

Ser-en-el-mundo junto con ser-con-otros


Heidegger es un filósofo que, ante todo, se ha dedicado a la ontología.  Sin embargo, parte de la existencia para llegar al ser (en tanto en cuanto el existente es el que se dedica a investigar el ser)[4].  La existencia es la esencia del ser humano, su modo de ser.  Su modo de ser es el que le define, el ser libre.  “[...] La esencia del hombre viene caracterizada por el hecho de hallarse frente a un complejo de posibilidades entre las que las que no le queda más remedio que elegir.”[5]  El ser humano para ser tiene que actuar, y ese actuar es en un mundo.  Es en el mundo.  Esto le vincula a las cosas y a las personas.  Somos con otros.

El ser-con-otros no es mera existencia compartida de un mismo mundo.  Nuestros valores y afectos también van dirigidos hacia los demás, nuestro ser también se forja hacia los demás.  “[...] Todos y cada uno de nosotros estamos constituidos a la vez por nuestras preocupaciones, en las cuales hacemos uso de los objetos en cuanto útiles, y por nuestra solicitud por las personas ([...] el profesor como profesor implica al alumno)”[6]

La inauntenticidad


Lo propio del ser humano es elegir.  Si se ve demasiado influenciado por los demás puede perder su autenticidad.  Si se comporta como los demás esperan que te comportes, si sigues sus tradiciones y costumbres... se limita la elección.  Se actúa automáticamente, sin elegir.  Se aliena la libertad.


Para comprenderse, el hombre puede adoptar como punto de partida o bien a sí mismo, o bien al mundo y los demás hombres.  En el primer caso tiene una comprensión auténtica, mientras que en el segundo tiene la comprensión inauténtica, que es el fundamento de la existencia anónima.  La existencia anónima es el reino del “se”, donde domina totalmente el se dice o el se hace.  Abandonarse a esta actitud significa aceptar una de las posibilidades que la existencia humana ofrece, puesto que la estructura impersonal de la vida social es también constitutiva del modo de existencia del ser humano, que es ser-en-común.  Pero es tomar un camino que, lejos de permitir la realización de su genuina trascendencia, es decir, la persecución de las posibilidades que le son propias, termina depositando al hombre mismo nivel que las cosas del mundo.  Cuando ello ocurre, podemos decir que la existencia se ha desprendido de sí misma y ha caído en el mundo, ha quedado atrapada en él.  El yo ha sido sepultado dentro del uno.

[ ...] O, con otros términos, cuáles son esas “posibilidades más propias” a las que se ve obligado a renunciar ese hombre que se mueve automáticamente por los senderos trillados del mundo organizado.[7]

Las tesis para reflexionar de las que disponía Sartre eran: que lo propio del ser humano es ser libre y ese ser se realizaba en el actuar en el mundo junto y con otros.  Ese ser con otros puede ser peligroso, en tanto puede alejar del ser auténtico.  Los otros son considerados, pero también son amenaza y seres de los que prevenirse.


Sartre


El para-sí


En el existencialismo, la existencia precede a la esencia. Es decir, primero existimos y luego hacemos nuestra propia manera de ser.  Los animales tiene instintos, tienen una manera de ser ya dada, una esencia, pero las personas, no; y tenemos que construir nuestra manera de ser, actuando de una manera u otra.  El ser humano construye su personalidad propia, su personalidad propia, su autenticidad. “[...] ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define.”[8]

Sartre decía que, como siempre podemos actuar/ser de forma distinta, nunca llegamos a ser del todo. Llamó a la humanidad: "pasión inútil" y dijo que "el infierno son las otras personas" (porque nos miran como objetos de observación, nos juzgan).  Somos libres, estamos condenados a libertad y a la responsabilidad que conlleva, pero también a la falta de ser.  El ser humano es una pasión inútil.

En “El ser y la nada” encuentra Sartre dos modos de ser: el en-sí y el para-sí.  El en-sí es un modo de ser determinado ya[9].  Es el modo de ser de las cosas: que es ser de una manera fija, sin que dé cabida al cambio (que no esté ya definido en-sí mismo).  “[...]  El en sí no puede ser designado más que analíticamente como “el ser que es lo que es”.  No es posible ni es necesario: es simplemente.”[10]  El para-sí es el actuar de los seres que pueden elegir (la conciencia) y, por tanto, su ser no está determinado.  “[...] el para sí, la conciencia representa la afirmación de lo indeterminado.  [...] el para sí funda la posibilidad de la libertad frente al determinismo del en sí”[11]

El para sí, la conciencia, es un ser en el que constantemente puede elegir y cambiar; por lo que no se puede definir de una forma definitiva (su manera de ser, su actuar como individuo) y, por ello, hasta cierto punto no se puede decir que es (puede cambiar constantemente, nunca es de una forma plena: siempre es potencial).  Por ello dice Sartre que es nada.   Cada vez que se actúa es de una manera, somos de una manera y después puede ser de otra (a cada momento se es algo, en acto es algo), pero nunca llegamos a ser del todo, siempre estamos pendientes de ser diferentes (elegir actuar de otra manera), siempre se es potencia.  El ser humano es una pasión inútil.

El conflicto: los otros


Aquí se ve que ha heredado de Heidegger la consideración que designaba al ser humano como ser libre.  Y al igual que él, tiene que decir que el ser libre supone el actuar en el mundo y junto/con los demás.  “[...] La libertad permanece dentro de los límites del mundo, sin por ello perder su condición de indeterminada”[12] .  Hay que mirar que tipo de relación consiste entre el para-sí y el resto de para-sí que le rodean.

El otro nos sirve para definirnos, en tanto que vemos a seres parecidos a nosotros pero que no son yo y nos permite ser en tanto otros.  “[...] la existencia de los otros aparece inicialmente en clave de negación: la otra existencia es tal en cuanto no es la mía.  Esta negación es “la estructura constitutiva del ser otro””.[13]  Observamos a los otros y los juzgamos.  Los tratamos como objetos.  Sin embargo, ellos nos pueden devolver la mirada.  Eso nos da pudor. 

[...] el otro es objeto de mi mirada y con ello se equipara a cualquier otro objeto como término de mi actividad.  [...] lo específico de ese objeto mirado que es otra persona es que nos puede devolver la mirada.  [...] para Sartre no es necesario demostrar la existencia del otro, ya que se nos da de forma directa en el fenómeno del pudor.  El pudor, en definitiva, es la situación en la que el para sí se descubre en su condición de para otro.[14]

Lo descrito es lo que lleva al conflicto.  No sólo nos encontramos a un ser al que no podemos convertir en objeto, sino que nos hallamos ante un ser que pretende transformarnos en objeto.  Cada uno pretende objetualizar al otro, para poder desenvolvernos con ellos. 

[...] cuando el otro nos devuelve la mirada, no sólo adquirimos noticia de que tenemos delante un sujeto que se resiste a ser relegado a la condición de mero objeto, sino que sabemos que, al mirarnos, nos está objetualizando, esto es, nos está anulando como sujetos.  Hay, por tanto, una objetivación mutua que, sin embargo, no persigue convertir al otro en un mero en sí.  El para sí quiere dominar al otro como libertad, es decir, poseerlo como objeto y como libertad.[15]

Se pretende al otro que se comporte como un objeto, aunque no lo sea.  “[...] También los análisis sartreanos de la vida sexual, tanto normal como patológica, señalan la presencia constante de esta pretensión – un punto paradójica, como la orden “desobedéceme”- de dominar la voluntad ajena sin afectarla”[16] .  Se trata al otro como un instrumento de mis propósitos para poder desenvolver mi ser, para hacer mi voluntad.  El conflicto surge porque los otros también pretenden hacer lo mismo y hay tensión y enfrentamiento porque ninguno quiere ser alienado.

            El otro es un ser que puede degradarnos.  Estamos en constante tensión y enfrentamiento con él.  Es un ser potencialmente peligroso y amenazante.  Es un infierno estar con los otros.  Eso hace que no se tenga mucha consideración hacia los otros.  Hacia alguien que nos puede dañar (y si no se quiere ser dañado) sólo se puede padecer hacia el aversión y desconfianza.  Esto hace difícil la convivencia y el ejercicio del deber.  Es costoso tratar a alguien con respeto si se siente miedo o asco hacia los demás.  El resultado no es satisfactorio, pues la convivencia es una convivencia conflictiva y en tensión.


El esfuerzo ético

  

La amenaza del tercero


El otro es una agresión y supone un constante conflicto.  Aparentemente no puede haber posibilidad de entendimiento y colaboración sin sospechas.  Sin embargo, puede surgir en la presencia de un tercero: alguien que observa a la vez a otro y a ti mismo.  Se forja una amenaza común, que puede suscitar una complicidad surgida del interés compartido de defenderse de una tercera persona que nos afecta a ambos.  Hay un actuar a la vez, con unos mismos fines.  “[...] Con un lenguaje más rotundo: sólo ante la presencia del enemigo común puede surgir la verdadera comunicación.  Sólo entonces puede darse la realidad del nosotros [...]”[17]

Y sin embargo, esa colaboración no elimina del todo la desconfianza y el desagrado de forma definitiva, puesto que no da condiciones absolutas para que el conflicto no se reanude, dado que la libertad siempre está ahí para cambiar las cosas – puede que el otro se una al tercero contra uno mismo, la alianza no quita para que se deje de juzgar o haya cabida para hacerlo-.  Una alianza no quita la posibilidad para que haya objetualización: en el mejor de los casos, uno sabe que el otro que a pesar que no lo haga, puede hacerlo y eso hace que el conflicto persista, aunque sea de forma más pequeña.  “[...] Sólo entonces puede darse la realidad del nosotros – realidad que, con todo, no hace superar, sino que retiene en su seno, la posibilidad del conflicto-.”[18]  La tensión con los otros nunca termina.


La convivencia


Vivir con los otros es agobiante.  Siempre se es observado, se es tratado como un objeto, aunque sea un objeto de observación (siempre se es degradado).  En el mejor de los casos, asfixia saber que en cualquier momento pueden ir contra nosotros: sólo la agresión latente resulta desagradable.  Incluso en la colaboración más estrecha y firme, la del tercero, no anula la tensión.  Siempre es un infierno estar rodeado de los demás.

Sin embargo, hay que dejar de lado esas emociones.  Somos seres sociales y toda estructura organizada tiene que tener unas normas para que funcione.  Tiene que haber unas normas de convivencia, tiene que haber ética.  Es una exigencia de la razón y nada importa las pasiones.

No puede haber convivencia sin respeto ni consideración hacia los demás.  Es un deber no cometer faltas de respeto o consideración.  Por lo tanto, lo que se sienta por las otras personas es algo indiferente y no debe guiar la vida.  Lo único que importa es que se cumpla el deber, nada esencial son las emociones que acompañan al acto racional.


El esfuerzo ético


Cumplir con el deber es una exigencia de la razón, lo que se sienta cuando se realice es indistinto.  Es el mismo deber el que se realiza de gusto o con desagrado.  Sin embargo, lo que aquí tratamos es el sujeto de la ética y es importante lo que sienta en tanto se vea qué pensamientos le pasa a la cabeza y cuáles son las opciones que tiene antes de elaborar la acción (que precisamente es la que lo define como sujeto ético).

Vivir con la gente es agobiante y soportarla (respetarla) supone un gran esfuerzo.  Decidir ser respetuoso activamente cuando los otros son amenazas supone un superar las propias emociones, que presionan por cualquier actitud menos para eso (ya hemos visto que se tiende a objetualizarla).  Estar con los demás, es una tensión: no estallar de forma violenta es un gran control sobre uno mismo.  No responder la agresión o latente amenaza con otra agresión (respondiendo como defensa instintiva), es una dura batalla por reprimir los propios impulsos.  Está claro que para poder realizar lo correcto es necesario para el sujeto de la ética esforzarse.

Ya algunos estoicos veían que era necesario para ejercer la virtud el ejercicio:

Y si te parece torpe e indigno de un hombre el gemir, gritar, lamentarse, angustiarse y dolerse; y por el contrario, es honrado, es digno, es glorioso el resistir el dolor, considerando bien estas cosas puedes no rendirte a él, y sucumbirá el dolor a la virtud, pues o no existe virtud alguna, o lleva consigo el desprecio de todo dolor.  ¿Quieres que exista la prudencia, sin la cual ni siquiera puede concebirse ninguna virtud?  Y ¿qué hará la prudencia?  ¿Consentirá que tú trabajes sin conseguir ni aprovechar cosa alguna?  ¿Consentirá la templanza que procedas con falta de consideración en negocio alguno?  ¿Puede cumplir con la justicia el hombre que por la fuerza del dolor declara lo que no ha cometido, denuncia a sus cómplices faltando a sus deberes?  ¿Cómo has de cumplir lo que exige la fortaleza, y las virtudes que son compañeras de ella, la magnanimidad, la gravedad, la paciencia, el desprecio de las cosas humanas?[19]

            Se precisa la fortaleza para superar el dolor y lograr ejercer el deber:

[...] Gran defensa hay en las virtudes: despiértalas en tu alma, si es que duermen: ya te asistirá la fortaleza, la primera y capital de todas las virtudes, la cual esforzará tanto tu ánimo, que despreciarás y tendrás por de ninguna cuantía todas las desgracias que pueden acaecer al hombre: te asistirá la templanza, que es la misma moderación; la misma que yo antes llamaba frugalidad; la cual no te permitirá obrar torpe ni afrentosamente en ocasión alguna.[20]

Es más: sólo se puede llamar una acción virtuosa en tanto que nos pone a prueba, en tanto que se vea que requiere nuestra elección y lucha:

[...] Dios, digo, se cuida de aquellos que desea que sean los más honestos posible siempre que les proporciona ocasión de actuar con entereza y valor.  Para ello es inevitable alguna dificultad: se reconoce a un timonel en una tormenta, a un soldado en una batalla.[21]

            La virtud supone un batallar contra las pasiones y el dolor, es un mérito realizarla en tanto que hay otras opciones fáciles y se opta por algo molesto y pesado.

            Con los antiguos, se puede decir que la acción ética es un gran mérito y es encomiable (por todo lo que cuesta).  Pero con el panorama que presenta Sartre, el mérito se hace mayor porque no sólo es que la acción cueste, sino que resulte sin recompensa.  Lo que se logra con el ejercicio del deber es la convivencia con los otros, que es conflictiva y en tensión.  El final de la película no es el final feliz, sino que es el infierno.  Ello hace que la acción del héroe del filme (continuando con la metáfora, no muy alejada de la realidad según lo que hemos visto) resulte todavía más alabable y meritoria.  Quizás la conformidad con el deber de la que hablaba Kant no exista.




[1] Aristóteles (1999).  Ética a Nicómaco.  Madrid: Editorial Espasa Calpe.
[2] Séneca (2011).  Sobre la vida feliz.  Madrid: Biblioteca Básica Gredós.
[3] Kant (2001).  Crítica de la razón práctica.  Madrid: Alianza Editorial.
[4] Heidegger, M. (2012)  Ser y tiempo.  Madrid: Trotta.
[5] Manuel C. (2002). La filosofía contemporánea.  Madrid:  Editorial Taurus, p. 185
[6] Ibíd., p. 187
[7] Ibíd., p. 188
[8] Sartre, J. P. (1976).  El existencialismo es un humanismo. [Consultado: el 14 de marzo de 2019] Buenos Aires: Facultad de Filosofía de San Damaso, subido en: https://www.ucm.es/data/cont/docs/241-2015-06-16-Sartre%20%20El_existencialismo_es_un_humanismo.pdf, p. 3.
[9] Sartre, J.P. (2005). El ser y la Nada. Buenos Aires: Losada.
[10] Manuel C. (2002). “La filosofía contemporánea”.  Madrid:  Editorial Taurus, p. 208
[11] Ibíd., p. 208
[12] Ibíd., p. 210
[13] Ibíd., p. 210
[14] Ibíd., p. 212
[15] Ibíd., p.212
[16] Ibíd., p. 212
[17] Ibíd., p. 213
[18] Ibíd., p. 213
[19] Cicerón, (1924). Obras completas. Tomo V.   Madrid:  Editorial Librería de los sucesores de Hernando,  p. 68
[20] Ibíd., p. 101
[21] Séneca (1984) “Diálogos”.  Madrid:  Editora Nacional, p. 59

2019(e)ko martxoaren 27(a), asteazkena

La Troika es la que manda

LA TROIKA ES LA QUE MANDA



-NOS PONDREMOS DELANTE DE LOS PODEROSOS Y LES PRESIONAREMOS.
VOLVERÁN LOS DERECHOS LABORALES Y SOCIALES. 

-¿CÓMO, SI EL ARTÍCULO 135 LIMITA EL GASTO SOCIAL?  ¿NO PREVALECERÁ LA PRESIÓN DE LA TROIKA, COMO LE PASÓ A SYRIZA?

2019(e)ko martxoaren 22(a), ostirala

Kant eta Ilustrazioa


Kant eta Ilustrazioa

Juan José Angulo de la Calle



 

Ilustrazioa


 

 


Ilustrazioa XVII eta XVII. mendeko mugimendu kultural zen, arrazionalitatearen aldekoa eta sineskeria edo tradizio irrazionalen kontrakoa.


 


  Ilustrazioaren irizpideak:




-Arrazoi erabilpenaren bultzada. Ilustrazioa mugimendu kulturala da, non arrazoiaren erabilpena goraipatzen duen. Ilustratuen arabera gauza guztiak era arrazionalean justifikatu behar da: ezagutza (arrazionala eta ez fededuna eta dogmatikoa), gobernua edo estatua, heziketa eta erlijioa.



-Kritikaren aldarrikapena. Argiak aipatzen zituzten esateko ilustrazioa da argi bat iluntasunaren kontra. Iluntasun horiek dira aurreiritziak, arrazionalitatean ez oinarrituta: autoritarismoa, tradizioa eta errebelazio. Lehenik, Absolutismo kritikatu zen, botere zilegia hitzarmen arrazionalean oinarritu behar delako, interes publikoa garatzeko. Bigarrenik, Ilustratuen interesa zen kultura eta heziketa bultzatzea, horrela arrazoiak dakartzan aurrebidea lor daitekelako (horretarako, entziklopediak eta hiztegiak argitaratu zituzten. Azkenik, sinesmen erlijiosoak arrazionalean oinarritu behar dira, ilustratu gehienak deistak ziren eta, euren ustez, arrazionalitatearen bidez Jainkoaren oinarria lor daitek eta bere



-Pentsamendu librearen defentsa.Ilustratuak pentsamendu librearen aldekoak ziren, hauek arrazoi autonomoa defendatzen zituzten, honen bidez aurrebidea (ideia berriak, hobeak, zienentifikoak eta aurreratuak) lor daitezkelako. Hauek sinesten zuten arrazoi kritikoen bidez zoriontasuna lor daitekeela. Tolerantzia bultzatzen zuten, adierazpen askatasuna eta errespetua garrantzitsutzat defendatuta. 


 

Kanten arabera, Ilustrazioak pentsatzera bultzatzen du, bakoitzak bere kabuz pentsatzera bultzatzen du, autoritaterik gabe. Ilustrazioan aukera dago hauek gabe pentsatzeko. Ilustrazioak aukera ematen du pentsamendu librea izateko, arrazoia erabiltzeko, aditua izateko, nork bere kabuz erabakiak hartzen dituen, beste baten ordenak bete gabe.


 

Gidaritzak edo autoritateak esaten du zer pentsatu behar duzun. Autoritateak izan daitezke apaizak, nork esaten du zer sinestu behar duzun; edo autoritate publikoak, nork esaten du zer egin behar duzun. Ilustrazioaren aurretik tradizioa erabiltzen zuten gizartearen arau moralak ezartzeko eta Elizak edo Estatuak zioten zer pentsatu behar dugun, baina Ilustraziotik gauza guztiak justifikatu behar ziren arrazoiaren bidez eta aukera eman zuen bakoitzak bere kabuz pentsatzeko.  Kantek gidaritzaren kontrakoa zen, berak defendatu zuen bakoitzak bere kasa pentsatu behar zuela.



Ilustrazioak pentsamendu librea bultzatzen du. Kanten arabera, garai honetan norbaitek bere kabuz pentsatu ezean, ez du nahi arduratsua izatea, ez du nahi aditua izan nahi, ez du bere erabaki propioak eduki nahi eta horregatik adingabetua da, beste baten esanetara dago, umeak izan bezala. Eta garai honetan bere adingabetasunaren erruduna da Ilustrazioan aukera dago gure kabuz pentsatzeko: bakoitzak egin ezean, bere nahia da eta bere arduragabetasun erruduna da.


 

Kanten ustez, Ilustrazio prozesu honetan, arrazoia publikoa eta pribatua erabili behar da.  Bakoitzak beren ideiak argitara ditzakete, baina gero bakoitzaren lanean bere nagusiari obeditu behar dio (esaterako, armadan ordenak bete behar dira, nahiz eta ados ez egon: ordena jaso bezain pronto obeditu behar da eta gero, bai, bakoitzaren gomendioak argitaratu eta zabaldu daitezke); autoritateen ordenak eta legeak bete ezean kaosa gertatuko da: obeditu behar da eta, gero, beharrezkoa izanez gero, bakoitzaren ikuspuntua eta hobekuntzak proposa daitezke.



Arrazoimenaren erabilera publikoa da adierazpen askatasuna. Ilustrazioan beharrezkoa da: kritika, argudiaketa eta proposamen publikoak pentsamendua aberasten dute, hauen bidez sinesmenak alda daitezkelako. Honetarako, ahalik eta jende gehiago bere erruzko adingabetasuna murriztu behar du. Kanpoko gidaritzarik gabe, bere kabuz pentsatu behar du eta euren ideiak argitaratu behar ditu.



Eztabaida publiko honen bidez, proposamen publikoen bidez, era baketsu batean aurrebidea lor daiteke. Izan ere, hauekin argitaratuta, gobernuek agian kontuan hartzen dute eta lege eta neurri aurreratuagoak ezarri ditzakete.



Arrazoimenaren erabilera pribatua da gure jokabide arrazionala, hiritar bezala. Bere funtzioa da estatuan eta komunitatearen funtzionamendu ordenatua garatzea, interes publikoaren helburuen izenean. Momentu batean kritikak eta proposamen publikoak argitaratu ditzakegu lege hobeak ezar ditzaten, baina legeak ezartzean ezin dugu legeak kritikatu edo ez obeditu: horrela kaosa bultzatuko litzateke eta. Orden sozial betetzeko, pentsamendua mugatua izan behar da eta ezin du autoritateak kolokan jarri: horrek kaosa ekarriko luke.



Kant-ek bi erabilpen hauek laburtzen ditu horrela: “Argudiatu nahi duzuna, baina obeditu!”



Prozesu arrazional honen ildotik, Kantek bere kabuz pentsatu zuen eta bere garaiko ezagutza mota eta etika nozioa kritikatu zituen eta bere proposamenak aurkeztu zituen.





Arrazoi hutsaren kritika




Arrazionalismoaren arabera, jatorrizko ideiak daude. Zentzuen bidez ezin dira kontzeptu finkorik egin (zentzuek erakusten ditu errealitatea aldakorra dela), baina bai arrazionalismoaren bidez. Ezagutza esperientziatik ez jasota, gure ideiak jatorrizkoak izango dira.



Enpiristek argudiatu zituzten jatorrizko ideiak frogaezinak direla eta, horrez gain, azaldu zuten abstrazioren bidez ideiak lor daitezkela. Alabaina, Humek esan zuen kausalitatea ideia ez dagoela esperientzien datuetan, ideia formala dela; beraz, kausalitatea konbentzioa da eta ezagutza konbentzionala da.



Kant-ek bi ikuspuntu hauek batu zituzten. Alde batetik, esan zuen munduari buruzko ezagutza esperientzaren bidez lortzen da; baina esperientzien datuak ulergarriak izateko gizakiok a priori batzuk jartzen dugu, datu hauek fokalizatzeko eta kokatzeko. Esperientzien datuak espazioan, denboran eta kategorietan kokatu behar ditugu geuk uler ditzagun; bestela datu kaotikoak edo ulertezinak izango litzateke.



Kantek enpirismotik, esperientziaren eragina hartu zuen, eta, arrazionalismotik, a prioriak (kontzeptu edo ideia formalak) hartu zituen.


 



Arrazoimen praktikoaren kritika


 




Kant-en arabera fenomenoak (subjektuen eraikitako gauzen irudikapenak) ezagutu ahal ditugu esperientziaren bidez, esperientzien datuak judizio a prioriz filtratuta (esperientzien datuak fokalizatzeko eta kokatzeko denboran, espazioan eta kategorietan).



Beraz, kontzientzia morala ez da ezagutza (ez dagoelako esperientzietan oinarrituta), pentsamendu formala da; ezagutza ez izanda, ez dago lege finkaturik eta gure kabuz eraiki dezakegu.


Ezin ditugu arau unibertsalak eraiki, baina axioma era unibertsalean planteatu ahal da. Bakoitzak axioma pentsatu behar du, nork geuk pentsatzen dugun guztiek bete behar dutela. Bestela, arauak heteronomoak izango dira, ez dira pentsamendu librean oinarrituta, baldintza, desio eta interes partikularrean baino (eta ezin ditugu gure desioak aukeratu eta, horrela, ez gara libreak izango).



Gakoa da axioma hau agindu kategorikoa izan beharko da, beti bete beharko da; bestela ez da benetako araua izango, apeta baizik (baldintza batzuetan betetzen bada eta beste batzuetan ez, ba ez da funtzezko arau bat, kontseilu bat baizik). Eta bizikidetza egoteko arau zorrotzak egon behar dira, bestela bakoitzak nahi duena egingo du eta kaosa izango da. Beraz, gure pentsamenduko arau zorrotzak ezarri behar dira.



Alabaina, agindu kategorikoa muturrezkoa da, beti bete beharko da, egoeraz-egoera. Eta batzuetan honek horrela betez gero, kaltegarria izango litzateke egoera batzuetan, non hobe da araua ez betetzea. Esaterako, geuk onartu dugu gezurrak esatea txarra dela, nazismoan naziei esan behar izan zien non zeuden judutarrak eta hori pertsona honen kalte izango da.



Beraz, gure kabuz, arrazionalki, era unibertsalazko arauak planteatu behar dugu, baina euren helburu nagusia izango da pertsonen alde beti egoteko; batzuetan, horrela, agindu kategorikoa izango da kasu batzuetan agindu kategoriko batzuk ez betetzea, agindu kategorikoa izango da besteen onurari begira ibiltzea.

 

Bibliografia:

 
 
-Kant, I.  1997: Filosofía de la historia.  México D.F.: Fondo de cultura económica.
 
 
-Kant, I. 2000: Crítica de la razón práctica.  Madrid: Alianza Editorial.
 
 
 -Kant, I.  2002: Crítica de la razón pura.  Barcelona: Ediciones Folio.




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