2014(e)ko otsailaren 8(a), larunbata

La explotación laboral y la alienación en Marx


La explotación laboral y la alienación en Marx


Juan José Angulo de la Calle



 
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 Explotación laboral

 
 

Legalizada la propiedad privada, los patrones pueden hacer lo que quieran en sus empresas, incluído hacer uso de la explotación.  Los trabajadores no reciben lo que producen, se les paga por su esfuerzo (su fuerza de trabajo) y, por tanto, no se les paga lo que merecen (los bienes y servicios que han producido).  Producen una serie de bienes y servicios, generan un valor, pero no se paga el fruto de su trabajo, no se paga su trabajo, sino un sueldo a cambio de su esfuerzo, que es mucho menor que lo que han producido.  Por lo tanto, los trabajadores son explotados.


Los productos tienen un valor de uso, una utilidad.  Por ejemplo, el paraguas sirve para protegerse de la lluvia.  Por su utilidad, los productos son comprados, pero el valor de uso es subjetivo: la utilidad de un producto respecto a otro es completamente diferente.  Para tener una medida objetiva para marcar el valor de un producto, se utiliza el tiempo de trabajo que se requiere para producirlo como medida de valor; este valor se refiere a lo que en general, socialmente, se suele tardar en producir un producto.  Cuanto más tiempo se requiera para su producción, más caro será.  


En ese tiempo de producción, los trabajadores transforman las materias primas en un producto elaborado introduciéndole en esa elaboración un valor determinado. La forma de asignar el valor de una forma objetiva es en función de las horas que son necesariamente (a nivel general, como media social) para elaborar un producto. A más horas empleadas, más grado de elaboración (y relativamente más costes) y, en consecuencia, mayor grado de elaboración.

 

En un mercado mercantilista, el intercambio de mercancías se produce por el cambio de Mercancía a Dinero, y una posterior compra de otra Mercancía que se necesite. M-D-M  Es intercambio de mercancías, mercado y flujo de productos en los que todas las partes obtienen un producto del mismo valor que necesiten.  

 

En el capitalismo, el dinero es un fetiche abstracto, es capital o valor muerto o irreal (acciones bursátiles, créditos, tipos de interés, fondos reservados, cripto-monedas).  Sustituye a objetos que realmente tienen valor, valores reales o valores de uso realmente útiles y tangibles. Y la abstracción del dinero se convierte en un fin, es un medio de acumular valor cuantitativo abstracto y la posibilidad abierta de la acumulación hasta cantidades más altas que las riquezas, bursátiles, crediticias, fiduiciarias, fondos, crédito y valores reales.


En el capitalismo, la mercancía es un medio para el logro de más capital, de más valor y mayor cantidad de dinero posible o virtual.  La fórmula es D-M-D'. El dinero compra una mercancía, materias primas, para que sea transformado en el trabajo produciendo bienes y servicios elaborados con mayor valor (cambio a productos más elaborados, cuyo valor se cuantifica con el tiempo socialmente necesario que se requiere para producirlo: la media de horas que se tarda en la transformación de materias primas en bienes y servicios de mayor valor).

 

A los bienes y servicios les asignan un valor añadido, una plusvalía.  Gracias a ella, los patrones consiguen una gran ganancia, un beneficio mayor.  Sin embargo, a los trabajadores no se le paga ese valor excedente, sino que se le paga solamente el esfuerzo. Se le retribuye un sueldo que siempre es menor que el valor que han producido.  No se les paga lo que producen y, por lo tanto, les están explotando.

 

“El obrero comunica un nuevo valor al objeto de trabajo, añadiéndole una nueva dosis de trabajo, cualquiera que sea el carácter útil de éste. [...]



[...] Cierto es que el valor se mide por el quatum de trabajo contenido en una mercancía; pero este quatum está, a su vez, socialmente determinado.  [...] su valor siempre se mide por el trabajo socialmente necesario, es decir, por el trabajo necesario en las condiciones sociales del momento. [...]



[...] llamo trabajo necesario al trabajo desplegado durante su tiempo: necesario para el trabajador porque es independiente de la forma social de su trabajo; necesario para el capital y para el mundo capitalista, ya que dicho mundo se basa en la existencia del trabajador.



El tiempo de actividad que rebasa los límites del trabajo necesario supone, evidentemente para el obrero un gasto de fuerza de trabajo, pero no crea valor alguno para él.  Crea una plusvalía que, para el capitalista, tiene todos los encantos de una creación ex nihilo.  Yo llamo a esta parte de la jornada de trabajo tiempo de trabajo excedente, y al trabajo invertido en ella, trabajo excedente. [...]


La cuota de plusvalía es, por tanto, la expresión exacta del grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital o del trabajador por el capitalista.”6

 
 
Todo esto ocurre por existir la propiedad privada de los medios de producción de recursos para subsistir, que obliga a los despropiados a entrar a trabajar por necesidad (por no tener medios) en las condiciones que establece la patronal.  La patronal ni siente ni padece, se dedica a buscar la mayor ganancia y está dentro de la dinámica del capitalismo como sistema que conduce a la acumulación de capitales a cada vez menos manos (para que haya más beneficios posibles).  
 
La patronal no genera el valor, el que lo genera es la elaboración del trabajo y la introducción de las horas como criterio objetivo para cuantificar el incremento del valor por la transformación del trabajo.
 
Como no pagan en función de lo que producen, se da explotación.  Siempre habrá explotación laboral mientras haya propiedad privada porque existirá una patronal buscadora del mayor ganancia (aunque sea a costa de la explotación) y metida en un mercado que presiona por la competencia extrema hasta que se dé acumulación de capital a cada vez menos manos (dando lugar a cada vez menor número de empresa, empresas más grandes y a un reparto menor de las retribuciones -hoy diez propietarios disponen de casi la mitad de la riqueza del mundo-).

Siempre habrá explotación porque es lo que genera más ganancias y, los patrones que deben competir con otros, tendrán que tener más beneficios e inversiones por medio de acumular la producción y los beneficios (además, que también su asignación es alta por ser propietarios y buscan la mayor riqueza personal).
 
No hay posibilidad de llegar a acuerdos porque la patronal y la clase trabajadora tienen intereses totalmente contrapuestos: la patronal busca la mayor ganancia como sea (incluso con explotación laboral) y la clase trabajadora necesita que las retribuciones se ajusten a lo que se produce en el trabajo para poder subsistir, disponer de una residencia y mantener a los hijos.
 
La patronal no cederá nada, no estará dispuesto a ganar menos, en beneficio de mejoras salariales porque sus intereses son la acumulación cada vez mayor de capitales.  La única forma de hacer que se logren mejoras en las condiciones sociales es por medio de la lucha obrera, en la que la presión por huelgas (y otras formas de desestabilización) obliguen a que la patronal haga lo que no quiera y ceda algunas condiciones.
 
Pero nunca estará dispuesta a quitar la explotación porque es el mayor medio para lograr ganancias.  La única forma de que haya garantías de que se retribuya a las personas trabajadoras lo que necesitan es por medio de acabar con la explotación. Y la forma de acabar con la explotación es por medio de eliminar la propiedad privada y toda posibilidad de explotación.  
 
Así, la clase trabajadora podrá gestionar las empresas como ya lo hacen las cooperativas y eliminarán toda posibilidad de explotación laboral.

La clase alta no estará dispuesta a que esto ocurra y utilizará toda la presión económica para que los gobiernos repriman la lucha obrera y revolucionaria.  
 
Los gobiernos, formados por partidos políticos financiados por donaciones anónimas de la patronal y por préstamos a bancos, harán lo que se les exigen y reprimirán por todos los medios (hasta usando medidas excepcionales y el ejército).  
 
Una revolución sería una guerra porque la patronal presionaría al Estado para acabar con todas las formas de lucha revolucionaria.  Y la única forma de que la revolución comunista no sea desangrada como la Comuna de París es por medio de una insurrección popular que tenga suficiente fuerza como para lograr la toma del poder y la conquista de la democracia.

Según Marx, tras la revolución la clase trabajadora, instigadora de la toma del poder, deberá tener unos poderes especiales temporales para la realización progresiva de la colectivización de las empresas a manos de la clase trabajadora y la instauración de un gobierno de la clase trabajadora, ya en el poder, que permita realizar los cambios necesarios para la paulatina eliminación de las clases sociales por medio de organizaciones como la Comuna de París (asamblearia, con cargos rotativos, obrerista y popular).
  
 6 Marx, K. (1967). El capital.  Libro I.  Trad. J. M. Figueroa.  Barcelona: Ediciones Orbis, 129-137.
 
 

 Alienación

 
Cuando se usa la palabra alienación, lo primero que nos pasa por la cabeza es el alien de la película del octavo pasajero.  Se visualiza a un ser extraño, ajeno a nosotros y que va contra nosotros.  Y en ciernta medida tiene que ver con este concepto.
 
La alienación es un proceso de extrañamiento, extrañamiento hacia uno mismo, en el que uno se ve a sí mismo (o a su modo de vida con la que tendría que producir su individualidad, su modo de actuar propio, su modo de ser) como un ser extraño a sí mismo. Ciertas actitudes que potencia el sistema o que nos obliga a realizar nos produce una insatisfacción, malestar e incompletud respecto a nuestra propia vida. 

Los modos de vida a los que nos vemos envueltos por el sistema nos hacen ver la vida como algo insatisfactorio, rayante y como una mierda. Tales modos son el trabajo y el consumismo, entre otros. 
 
Nos vemos en una condición en la que no nos identificamos, dado que se actúa en modos de vida promovidos por otros y que son para otros, sobre los que no podemos intervenir y en el que no podemos mostrarnos activos ni expresar nuestra individualidad. 
 
Unos modos que van contra nosotros, que nos producen abotorgamiento mental, incapacidad crítica e insatisfacción a medio plazo en el caso del consumismo; y, en el caso del trabajo, embrutecimiento y asqueamiento físico y mental. Es un proceso de deshumanización.

Para definir la deshumanización, primero hay que aclarar antes qué concepto de humanidad se maneja. Según Karl Marx, el ser humano, diferenciándose al animal, es el que produce sus medios de vida, su vida material (según un determinado modo de actividad y confiriéndose así un determinado modo de vida). 
 
Los animales se desenvuelven en el medio para subsistir (consumen los alimentos del medio directamente), el ser humano tiene que transformar el medio para crear sus propios modos de vida, interpone entre sus necesidades y su satisfacción, los medios de producción. 
 
Dichos modos de producción son unos modos de vida (modo de subsistir en primer lugar) y por ellos puede expresar su individualidad (cada técnico hace las cosas a su manera y así puede exteriorizar y hacer que surja la manera propia de comportarse y de ser –carácter-) y se socializa (las distintas labores tienen que complementarse y trabajar en equipo). 

El ser humano se hace transformando el medio y a sí mismo. Al transformar el medio, hace surgir nuevas necesidades: sociales (por crear los medios de producción en equipo y colaboración), culturales (por crear señas de identidad en el grupo o comunidad frente a otros) y económicas. Se humaniza en la actividad. La humanización es la evolución de las necesidades en su búsqueda de autosatisfacción.

Los medios de producción (los modos, materiales y sociales de producir unos productos o servicios) son expresión de la libertad humana, se pueden realizar de una manera o de otras. La manera de cada persona de realizar el trabajo expresa y permite desarrollar la individualidad, siempre en colaboración con los demás, dado que la producción es exterior y requiere de materiales que producen los demás, y que requiere para crear los productos y los medios de producción la participación y colaboración de los demás.

Según Marx, la alienación se produce en el trabajo asalariado del capitalismo. El ser humano objetiviza su trabajo (en el que se individualiza y se identifica con él) con el producto, que en el Capital el producto pasa al empresario y toma un funcionamiento, dicho producto, propio y distinto al que lo produce (el producto tiene un modo de ser o circulación propio, al que el trabajador se tiene que someter, en lugar que el trabajador sea el que imponga sus condiciones y necesidades al producto). 

La mercancía se vuelve extraña al trabajador y se le enfrenta. Se le obliga a someterse a los ritmos de la producción (que vienen de otros, del empresario y del mercado) y modos de producción mecánicos del objeto, en vez de que realice el obrero los objetos a su propio ritmo y manera. Tiene que “hacerse al objeto” o al modo acelerado de producir objetos (también servicios y ventas) en competitividad. 
 
No desarrolla su individualidad ni su modo de ser social, dado que produce su extrañamiento hacia sí mismo en la actividad en que tendría que hacerse (y no crear aquello que le perjudica y le crea malestar) y perjudica a la sociedad por alimentar un sistema que enajena y da al consumismo. 

Su obra no le sirve a él, ni a la sociedad. No le pertenece su propio trabajo, pues sus ritmos son impuestos, no los controla ni puede intervenir sobre ellos. El trabajo es para otro (el empresario). Se ve reducido el trabajador a la condición de una máquina, a un instrumento. Se produce un embrutecimiento físico y mental. 
 
Y todo para un sistema del que no se puede identificar y con el que está en contradicción, porque no puede intervenir sobre él y no lo controla, y, en segundo lugar, porque le perjudica y le explota (no se le paga en función de las riquezas o bienes y servicios que produce, sino por un sueldo que no coincide nunca por lo que produce porque sino no tendría beneficios el empresario sino una cierta cantidad de dinero como los demás).

Sólo desarrolla sus funciones animales (comer, beber) y placeres pasivos poco duraderos e insatisfactorios (consumismo) en los que no se desarrolla. Hay una escisión con el resto de sus funciones (emocionales, culturales, personales). El trabajo no es vivido por el trabajador como algo suyo o propio, sino como algo exterior en que no se realiza, sino que se niega y degrada.

Su “ser social” en el trabajo va contra su individualidad frustrada y queda enajenado con los demás, pues son con los que realiza las relaciones sociales alienantes (la producción en el Capital) y con los que puede estar en oposición por estar en competitividad con ellos por la lógica del propio funcionamiento de las empresas privadas. Se disocia de los demás y de la sociedad.

El ser humano sólo se puede realizar como tal en el trabajo. La alienación en el trabajo se produce en el momento en que al ser humano ya no le pertenece su propio trabajo, como tampoco el fruto del mismo. Ama el trabajo cuando él mismo lo regula y disfruta de su producto (al poner su “sello personal” y al darse lo que le corresponde, sin explotación). 

Cuando se ve obligado a entregar su trabajo al empresario (con sus ritmos, con explotación y a la manera que exige la competitividad y el consumismo) se aliena. La enajenación se acabará en el trabajo cuando el libre desarrollo de cada uno (sólo posible por no tener injerencias externas, por no haber empresarios y ser gestionadas las empresas por los trabajadores), cada cual con su habilidad y capacidad, dará al libre desarrollo de todos (por actividad laboral creativa).

Otras formas de alienación son: 

1) consumismo, que nos reduce a ser sólo dinero, a que se nos juzgue por lo que se tiene y no por lo que se es; y que da a placeres pasivos, que nos reduce a ser como plantas o drogadictos; 

2) sexismo, en el que la mujer dentro de un mundo de hombres se ve reducida a ser una sierva y estar ajena a ese mundo en el que no puede (o no la dejan) intervenir; 

3) televisión, crea un sujeto pasivo, con un gran abotorgamiento mental y con reducida capacidad crítica que no vive la vida y no se desarrolla; 

4) los medios de comunicación, cuyo bombardeo de datos manipulados y tendenciosos, e imágenes impactantes crea indefensión para pensar lo que dicen, dada la imagen de objetividad “incuestionable” fomenta a no pensar la realidad y creer la de los medios: lo cual crea un sujeto pasivo y con mente abotargada y no crítica; 

5) imperialismo, que pretende imponer una identidad (y una serie de realidades políticas y sociales) sobre un pueblo, el cual se ve ajeno a modos de vida, culturales e identitarios impuestos y extraños; 

6) sexualidad reprimida, la imposición de un limitado modelo sexual heterosexual solamente genital tendente al matrimonio patriarcal y que se “venda” la imagen de otras formas como sucias (buscar más que la genitalidad o no buscar el compromiso se considera propio de “cerdos” o “zorras”) o inferiores (en el caso de la homosexualidad), limitando tanto se ejerce represión a un desenvolvimiento de la propia sexualidad que pudiese dar gratificación en la vida, provocando frustración y el no desenvolvimiento de una parte de la personalidad como es la capacidad afectiva y relacional; 

7) alienación carcelaria, los diversos métodos y funcionamientos de las cárceles que socaban la humanización tales como el aislamiento, las normas rígidas arbitrarias, las humillaciones, la tortura…, así como la reinserción a una sociedad ya alienada.
 
La alienación, principalmente, es un producto del tipo de trabajo asalariado y con explotación.  En él, las personas solamente pueden ser instrumentos para servir al objeto producido, de forma que se realice la mayor producción de bienes y servicios posibles, con los que se dan los beneficios.
 
Sobre se da la alienación en el trabajo capitalista, en tanto que los trabajadores son explotados y, por tanto, son tratados como medios a utilizar. En el capitalismo no se paga por lo que se produce. Se da explotación: no se tiene en cuenta las necesidades de los trabajadores.  Así, las personas trabajadoras son tratadas como instrumentos que deben "adaptarse" a los acelerados e insanos ritmos de competitividad del capitalismo.
 
Únicamente con la eliminación de la propiedad privada y la toma del poder de la clase trabajadora se logrará que haya un poder suficiente que permita eliminar toda posibilidad de explotación y su consecuente alienación.  Solamente la revolución social permitiría la toma del poder obrero para lograr que sean dueños de sus condiciones de vida y se puedan cumplir sus intereses.  
 
Sin la construcción del comunismo, se queda un capitalismo cuya dinámica inneherente es la explotación que logra la mayor ganancia a cada vez menos manos, la especulación inmobiliaria está en manos de los propietarios y son los que deciden sobre la posibilidad de acceso a los medios de subsistencia y la continuación de contradicciones como la mayor precariedad laboral (que facilitan condicionar a la clase trabajadora), el expolio de los recursos de los países pobres por parte de multinacionales con las que no puede competir, la acumulación de bienes a cada vez menos propietarios, o la alienación.



 Webgrafía:

 

-Agencia EFE (10 de enero de 1983): “La economía soviética es autosuficiente, afirma un estudio realizado por la CIA”. El País, (consultado el 4 de agosto de 2021):https://elpais.com/diario/1983/01/10/internacional/411001206_850215.html?ssm=TW_CC


-Burgos, M. (28 de abril de 2014): “China y el socialismo de mercado”. Centro Cultural de Cooperación, (consultado el 11 de marzo de 2022):

https://www.centrocultural.coop/blogs/surdesarrollo/2017/07/08/china-y-el-socialismo-de-mercado


-"Cooperativismo, potencial alternativa":  

https://juanjoseangulodelacalle.blogspot.com/2017/12/cooperativismo-potencial-alternativa.html


-Higueras, G. (08 de diciembre de 2020): “China acaba con la pobreza extrema”. El Periódico, (consultado el 11 de marzo de 2022): https://www.elperiodico.com/es/opinion/20201208/china-acaba-pobreza-extrema-10360093

 

-"La explotación laboral y el socialismo de mercado de Roemer":https://juanjoseangulodelacalle.blogspot.com/2015/02/la-explotacion-segun-roemer.html

 

-Le monde (28 de diciembre de 1982): “La economía de la Unión Soviética ha crecido a una media del 4,51% anual en las tres últimas décadas según la CIA”. El País, (consultado el 4 de agosto de 2021): https://elpais.com/diario/1982/12/28/economia/409878016_850215.html?ssm=TW_CC

 

-Mazo, E. S. (8 de noviembre de 2014): “China es ya la primera potencia mundial”. Expansión, (consultado el 11 de marzo de 2022): https://www.expansion.com/2014/10/08/economia/1412771929.html

 

 

-"Soviets, su abolición y burocratización de la URSS (perspectiva filosófica)":

https://juanjoseangulodelacalle.blogspot.com/2017/12/cooperativismo-potencial-alternativa.html

 

 

Bibliografía:


-Bensaïd. D. (2011): Marx ha vuelto. Barcelona: Editorial Edhasa.
 
 

-Bitot, C. (2002): El comunismo no ha empezado todavía. Trad. Emilio Madrid Expósito. París: Les Amis de Spartacus.


-Cafiero, C. (1977): El capital al alcance de todos. Trad. Eloy Muñiz.  Madrid: Ediciones Júcar.

 

-Cohen, G. A. (2000): Karl Marx´s Theory of History. A Defence. New Jersey: Princeton University Press.

 

-Carretero, J. L. (2007): Contratos temporales y precariedad.  Madrid: Confederación Sindical Solidaridad Obrera.


-Katz, Claudio 2010: La economía marxista hoy. Madrid: Maia Ediciones.

 

-Keeran, R. & Kenny, Th.  (2010): El socialismo traicionado.  Detrás del colapso de la Unión Soviética. 1917-1991.  Barcelona: El Viejo Topo. 

 

-Mandel, E. (1976): Tratado de economía marxista. Trad. Francisco Díez del Corral. México D. F.: Ediciones Era.

 

-Marx, K. & Engels, F. (1985): Manifiesto comunista. Madrid: Akal.


-Marx, K. (1989): Contribución a la crítica de la economía política. Moscú: Editorial Progreso.


-Marx, K.  2005: Manuscritos económicos y filosóficos. Alianza Editorial.
 
 -Marx, K. 2008: El capital. Trad. Pedro Scaron. México D. F.: Siglo XXI editores.
 
 

-Roemer, John E. 1995: Un futuro para el socialismo. Traducción: Antoni Domenech. Barcelona: Editorial Crítica

 

-Roemer, John E. 1989: Teoría general de la explotación y de las clases. Trad.: Manuel Pascual Morales. Madrid: Siglo XXI editores.

2014(e)ko urtarrilaren 27(a), astelehena

"Memorias de un asesino moderno"


“Memorias de un asesino moderno”

Juan José Angulo de la Calle


Atarpia, año 1990 de la Edad de Acero

Ésta es la historia de un mezquino ser mediocre situado por debajo del bien y del mal, y de cómo ascendió a la decadencia y a la indignidad a través de la violencia.

Me llamo Faustus Eich y mi trabajo era más que agobiante. A la dificultad se le sumaba la premura con la que había que realizarlo y eso hacía que la tensión fuese inmensa. No era extraño cometer algún que otro error imperceptible y no pasaría nada si no existiesen compañeros de trabajo. En toda empresa existen un mínimo número de rastreros ambiciosos que sólo aspiran a ascender por medio de malas artes, quedando bien y por encima de los demás a través de la más sucia y baja delación. Es lo que se entiende como competitividad y las empresas la premian porque nadie puede ocupar un puesto alto si trata bien a los subordinados o si siente empatía por ellos. Las puñaladas traperas no sólo facilitaban el placer de recibir broncas diarias del jefe, sino que dificultaba un posible ascenso o una subida de sueldo. Con consecuentes conflictos familiares.

La familia es tener el enemigo en casa. Eso lo supe desde la infancia, desde la primera paliza correctiva que me dio mi padre y las siguientes, ante el clamoroso silencio de mi madre. Sin embargo, no tuve absoluta constancia de ello hasta que contraje matrimonio. Yo no era gran cosa, un perdedor chupatintas sin futuro y sin ambiciones. Tuve que haber dedujido que la persona que quisiese pasar por la vida que podía ofrecerle fuese un ser desesperado y que se resignó conmigo porque no encontró nada más; y, por tanto, tenía que haberme imaginado que ella era una de esas amargadas asquerosas que se quedan solas por mostrarse como son y no conseguir nada. Pero se ve que conmigo cambió la estrategia y se mostró zalamera y afectuosa... hasta la firma de los papeles. 

El matrimonio es sólo el producto del interés, es una mera transacción comercial para lograr una mayor propiedad adjuntando la de otra persona, no tiene nada que ver con el amor. Si el amor fuera verdadero no exigiría unos papeles contractuales comerciales que lo demostrase. Tras la boda se quitó el maquillaje y me demostró cuán falso e interesado es el matrimonio. Entonces se mostró como la vil víbora que era, haciendo alarde a diario de toda suerte de reproches, quejas, improperios e insultos humillantes, echándome en cara mi incapacidad para conseguir más dinero y mejor posición.

La compañía sólo sirve para apreciar la soledad. Cómo me embaucó la bruja de ella, pero era demasiado agradable recibir cariño por primera vez en mi vida y me dejé llevar como en un sueño. Cuando algo es demasiado bueno para ser verdad es que no puede ser verdad, todo aquello que parece lo más agradable del mundo sólo puede ser marketing y publicidad, cebo para peces y nada más. El amor no existe, son sólo dos membranas que se frotan, todo lo demás es mala poesía de folletín de novela rosa, inexistente en el mundo.

Tenía que haberlo visto venir, las mujeres buenas no acaban con pusilánimes que no hacen daño a nadie y que no van pisando fuerte, las mujeres aceptables acaban con quienes dan seguridad porque van de duros machacando a los demás, sobre todo a la dignidad de ellas para tenerlas atadas en corto; les atraen tipos echados para adelante, que parecen fuertes y seguros de sí mismos, los que dan cierto halo de seguridad y que después se quitan la máscara y las tratan fatal. He oído, incluso, que en los demás países las mujeres son cercanas, comprensivas, afectuosas e inteligentes y son capaces de llevar una relación equilibrada sin abusar ni recibir abusos y sin menospreciar a nadie, seguramente así son la mayoría en el mundo. Pero yo vivo en Atarpia y, aquí, los mediocres como yo sólo dan pena y hacia alguien que da pena las mujeres solamente les dan su compasión y amistad; la cuál, por cierto, se acaba el día en que ellas se casan: en el momento en que sólo viven para los hijos.

Hijos. Otra abominación. No sé cómo alguien puede ser tan cruel como para engendrar criaturas en un mundo tan frío y horrible. Los padres tienen hijos para que vengan a sufrir, a sufrir. ¿Cómo se puede ser tan inconsciente? Sólo les espera malvivir en una sociedad en la que nos machacamos los unos a los otros por nuestros intereses, por el placer de fastidiar y por sadismo. 

En cuanto a mí se refiere, nunca he querido tener hijos. Sólo con que se parecieran un poco a su madre convertirían la casa en un infierno todavía peor. Sería como crear mis propios enemigos, qué horror. Rocié de espermicida mis genitales las pocas veces que copulaba con aquella arpía horrible, para mayor frustración suya. Ella sólo quería hijos por no ser menos que las demás, para evitar las malas lenguas, por pura artifiosidad. No sé cómo habría educado a un hijo y no sé qué clase de monstruo habría salido de nuestro hogar, pero francamente no puedo imaginarme nada peor.

Estas dos cosas eran las que le molestaban a mi mujer: mi escaso salario y mi presunta esterilidad. Supongo que por eso se buscó un amante y ésa fue la gota que colmó el vaso. Me importaba menos que nada que me fuese infiel, nuestro matrimonio era tan falso como todo matrimonio que sea presentado como expresión de amor, y las habladurías no podrían afectarme menos, pero la posibilidad de que tuviese un hijo me hacía temblar cada fibra de mi cuerpo. Supongo que eso fue lo que desencadenó todo...

Mis preocupaciones hicieron que aquél día rindiese menos que nunca y mi compañero cercano no perdió oportunidad para denunciarme haciendo uso de la mayor prosopopeya del mundo para exagerarlo. Creí que iba a recibir la patada, pero fue peor, seguí trabajando con un contrato peor todavía. La ira y la tensión que sentí fueron inconmensurables y sólo faltó lo que pasó para perder por completo la cordura.

Cuando salí de la oficina, se me encaró el niñato más despectivo y maleducado del mundo para, navaja en mano, pedirme mi dinero de la peor de las maneras. Eso fue demasiado, que me robe el jefe, el banco y la esposa es mucho, pero que me intenté robar el criajo de mierda con menos experiencia de la vida que existe y con excesos de humos, ya era algo más allá de lo soportable. Cogí mi cartera del bolsillo e hice como que se me resbalaba, cayendo al suelo. Me tomó por un completo imbécil. Cuando se levantó tras recogerla, ya me había sobrado tiempo para sacar el spray de pimienta. Vacié el cargador mientras me llamaba retrasado mental. El chillido agudo de dolor rebotó en mis tímpanos, pero no perdí oportunidad y, aprovechando su ceguera y desorientación, le descargué una patada en los genitales con todo el odio de mi alma. Cayó al suelo casi fulminado, como un tronco tras ser talado. Su grito de dolor resonó por toda la calle, pero no fue suficiente para mí. Recogí su navaja y, ciego de ira, le apuñalé en incontables ocasiones... hasta cansarme. Al resoplar, me di cuenta de lo que había hecho y no podía sentirme más contento. Por primera vez en mi vida no me sentía impotente y agredido, fue un momento de plenitud.

Me despedí escupiéndole y me alejé lentamente. De pronto vi a un estúpido turista que lo había visto todo y lo miré como las vacas miran a los trenes. Supongo que podía haber dejado la navaja en su sitio y dejar al descubierto las manchas de sangre, pero no quería dificultar la apatía de los agentes de policía, así que me cubrí y tiré el arma a una alcantarilla. Después me acerqué al turista, que ya estaba con un policía arrastrándolo por el brazo. Me señaló apuntándome con el dedo. Entonces el agente resopló y me tomó declaración. Le dije que lo sentía pero que no tenía por qué decir nada, dado que yo no tengo que demostrar mi inocencia. El agente me dio la razón y sin mirarme siquiera, se acercó al cuerpo. Antes de que llegara, ya sabía que no iba a hacer nada. El chaval no tendría más de dieciocho y era de padres trabajadores, así que a nadie le importaba que muriese. En Atarpia los agentes de seguridad nunca en su historia se han ocupado de estos asuntos. Durante la historia de Atarpia nunca ha habido una revuelta importante ni una revolución y eso da a entender cuál es la verdadera función de la ley. El policía hizo como que miraba, dio un suspiro y sin mirar al extranjero ni despedirse, se metió en el coche y se fue de allí tan rápido que casi fue imperceptible. El foráneo no podía creer lo que acababa de ver. No sé para qué vienen aquí si no saben lo que hay, tampoco entiendo por qué se meten en lo que no les llaman. Si las víctimas de homicidios no son familiares ni conocidos, ¿qué les llevaba a algunos a denunciarlos? Tienen que saber que nunca mueren turistas, es una de las pocas excepciones. No están amenazados, no son afectados, no tienen motivos. No lo entiendo.

Ante esta primera experiencia de poder, me animé a protegerme de todos los seres que me perjudican. Lo que hice a continuación, fue saldar una vieja herida. No me costó mucho demostrar la incapacidad mental de mis padres, convencer a mis hermanos fue fácil y encontrar un asilo dotado de electro-shocks no fue difícil. Vi personalmente cómo los arrancaban abruptamente de su hogar para ser enviados a un lugar peor. Mi padre tenía el rostro blanco, abrumado por la impotencia y el miedo. Cuando le vi temblar y orinarse encima mientras me miraba como un cordero degollado, me puse a reír a carcajadas hasta caerme al suelo, revolviéndome en mi propia crapulencia.

Como necesitaba dinero para la residencia, procuré deshacerme de la mayor fuente de pérdidas de la casa. Contraté a un detective privado para que la siguiese e hiciese un reportaje fotográfico sobre la infidelidad de mi esposa. La siguió a todas horas. Ella me tomaba por el mayor tonto del universo y se confió demasiado. No tenía reparos en citarse en lugares públicos y en expresarse amorosamente sin pudor. Días después, le pedí el divorcio. Se rió de mí en la cara, lo tomó como la pataleta inconsciente de un niño. Preparó con su abogado un alegato incendiario acerca de mi deliberado boicot a la posibilidad de tener un hijo. El juez no podía ser más conservador, por lo que ella creyó ser vencedora antes de que se pronunciase sentencia. En el último momento, mi abogada presentó una colección extensa de fotografías claramente incriminatorias contra mi cónyuge. A esa arpía insufrible se le heló la sangre y se quedó absolutamente anonadada con una cara que era todo un poema. Finalmente, el juez con una febril e inusitada furia sentenció que ella tenía que ser expulsada de la casa, sin propiedad alguna y sin la más mínima posibilidad de percepción de manutención ninguna. Al tronar la condena, no pude resistir la tentación de reírme en sus orejas con total crueldad. Ella lloró hasta sollozar y yo no podía parar de reír, ¡no podía parar de reír!

La segunda vez que maté fue deliberado y premeditado, aunque a la vez aleatorio. Durante días no pude estar más dócil en la oficina y los patéticos intentos de mi compañero cayeron en saco roto porque no pudieron afectarme lo más mínimo, lo cuál le contrarió, pero no le hizo sospechar nada. Los días posteriores a mi divorcio, esperé a que saliera y le seguí discretamente a distancia. Anoté sus rutinas, sus movimientos y sus costumbres. 

Por medio de mis anotaciones, tracé un plan y me adelanté a su ritual llegada a casa, tras su largo periodo en la taberna. Estaba casi al lado de su puerta y había cierto tránsito de personas en su calle, como solía ser frecuente los viernes. Me vio sin entender qué hacía allí y cómo había encontrado su dirección. Iba a saludarme y a insultarme cuando afortunadamente pasó un varón de su edad, al que apuñalé en el pecho con bastante acierto. Se desplomó con el rostro tenso y los dientes apretados, sin posibilidad de réplica. Estuve un segundo sin moverme para que pudiese ver el puñal enrojecido goteando sangre sin parar y, después, me lo guardé y caminé hacia él sin emitir sonido ninguno. Él estaba totalmente paralizado por el shock y cuando llegué a su lado, emitió un gemido de miedo y tembló de pies a cabeza. Yo me alejé de allí lentamente, con la mirada perdida hacia delante y sin volver la vista atrás. 

Desde ese día, no volvió a molestarme, ni nadie de la oficina. El jefe me ignoró como a la ínfima pizca de mierda más insignificante de la existencia, terminándose la tensión y el estrés.

Sin fuentes de sufrimiento, sin otras personas, mi vida se volvió apacible y aburrida. Ahora que llegó la paz, me di cuenta que en la vida la ausencia de dolor no es lo único, por lo que intenté llenar las horas con lo que la gente consideraba la fuente de la felicidad. En mis ratos libres, iba de compras en los centros comerciales, me emborrachaba, me iba de putas y tragaba ingentes cantidades de comida hasta llegar al hastío y... más allá, a un punto de excesos que me permitió vislumbrar que el consumo no aportaba duradera satisfacción. Todo aquello que tomaba pasivamente proporcionaba un placer pasajero, lo cuál obligaba a volver a tomarlo o en mayores dosis... hasta que llegaba a un exceso inmenso y me daba cuenta de que tampoco era suficiente. 

Llegó un punto en que todo lo que me gustaba se volvió repetitivo y me sumió en el tedio más completo y absoluto. La comida perdió sabor, el coito con fulanas perdió excitación, el cine perdió entretenimiento y el alcohol perdió intensidad y embriaguez. La noche que vomité encima de mi prostituta favorita todo lo comido y bebido ese día, me di cuenta de mi malestar físico y mental, de mi decadencia en todos los aspectos y que todo me daba asco. 

Incluso volví a asesinar, pero ya no era como antes. La sensación de poder, la intensidad por la novedad desapareció, tras convertirse en una actividad monótona y repetitiva. 

Mi vida me parecía absurda, toda vida me parecía absurda. ¿Vivir qué es más que sobrevivir, conservar lo que ya hay sin más y pasar el rato hasta el día de la muerte? No tiene ninguna razón de ser y no comprendo por qué eso tendría que importarme; a nadie le importa, ni se para a pensar en ello. Yo tampoco entiendo por qué habría que molestarse en hacerlo y en otro tiempo no lo haría, pero me siento hundido en la miseria y sólo sé que necesito que desaparezca este malestar. Todo me da asco y hace mucho tiempo que no sé qué es sentirse bien.

2014(e)ko urtarrilaren 25(a), larunbata

"Komedia"

Komedia”

Juan José Angulo de la Calle

Komediari esker ondo pasatzen dugu, oso dibertigarria eta osasungarria delako. Hots, Komediaren bidez barre handia egiten dugu eta, hartara, gure barruko tentsioa askatzen da, horregatik irri egitea ona da gure osasunerako. Beraz, interesgarria da komedia zer den jakitea beren erabilerak ezagutzeko.

Lehenengo eta behin, komedia tragediaren kontrakoa da eta tragedia azalduz gero, komedia zer den erekutsi ahal izango dugu. Aristotelesen arabera, tragedian badago pertsonaia nagusia asko sufritzen duena eta hau erruduna izan arren, ez da guztiz gaiztoa, bestela ikusleek ez lukete errukirik edukiko. Sufrimendua eta errukiaren erruz, tentsioa sortzen da eta, tragedia amaitzean, katarsia izaten dute ikusleek eta, hori dela kausa, hobeto sentitzen dira. 

Hariari jarraituz, komedia ezberdina da, baina ez hainbeste. Egia esan, ikusleek ez dute errukirik, bestela ezin izango lukete barre egin, penagarriak irudiko litzaizkieke pertsonaien akatsak eta gertaera txarrak. Alabaina, komedian badago tentsiorik. Adibidez, McKenziek dio komiki barregarrietan txantxa heldu arte, irakurleek txistea itxaroten dutela, suspentsea sentitzen dutela eta txistea heltzean tentsio hori baretzen dutela. Beraz, komedia eta tragedia antzeko samarrak dira.

Bestalde, Bergsonen esanetan, komediak gizakien kontuak zabaltzen ditu eta gizarte funtzioa betetzen du. Izan ere, komediako pertsonaiek gure akats ohikoak irudikatzen dituzte eta hauek mekanikoki jokatzen dute naturaltasunik gabe eta gizakiaren deformazioa erakutsiz, eta euren zoritxar barregarria ikusitakoan, euren akatsak ez egiten ikasten dugu eta hobeto jokatzen dugu euren umiliazioa saihestearren.

Horretaz aparte, komediak beste funtzio batzuk dauzka. Haren bitartez, errealitatea ez zaigu oso gogorra iruditzen. Hau da, komediari esker konturatzen gara errealitatea hain absurdua dela, non batzuetan barregarria izan daitekeen. Egia esan, kasu batzuetan bizi-baldintzak oso lazgarriak dira eta, horrenbestez, ez dira batere irrigarriak; kasu horietan komedia ez da baliogarria, kemena eta erresistentzia baino.

Amaitzeko, kritikak egiteko komediako ironia eta sarkasmoa erabilgarriak dira bidegabekerien zentzugabekeria erakusteko, salatzeko eta kolokan jartzeko. Jakue Pascual esan zuen: “Sabotaia ironiko eta parodikoa: tragikoa dena gainazpi egiteko metodoa da. Sabotaia mota honen bidez, absurdoaren logikan sartzen gara buru belarri. Emandako arrazionalitate ilunak ezarri nahi dizkigun adieraziekin eten egiten dugu. [...] Boterea irrigarri uztea, parodiatzea, ironizatu eta berataz barre egitea edo trufatzea, bere dramagatik mendekatzeko erak dira. Zeren adierazteko modu guztia ukatuta dagoenean beti gelditzen da ironia sabotaia era kontrolaezina bezala.”


-Aristóteles 2007: Poética. Buenos Aires: Editorial Gradifco.
-Bergson, Henri 2003: La risa. Ensayo sobre la significación de lo cómico. Buenos Aires: Editorial Losada.
-McKenzie, Alan 2005: Cómo dibujar y vender cómics strips para periódicos y cómics. Barcelona: Aboitiz-Dalmau.
-Pascual, Jakue & Lègasse, Marc 1986: Anark herria. Bilbo: Felix Likiniano Kultur Elkartea.

2014(e)ko urtarrilaren 21(a), asteartea

"Komikiak"

"Komikiak"



Juan José Angulo de la Calle






Will Eisneirren arabera, komikia “arte sekuentziala” da. Hots, irudi ezberdinen bidez mugimendua eta denbora aldaketak erakusten dira. Luis Alberto de Cuencaren esanetan, sekuentzia honek kontakizun edo istorio bat adierazten du, komikiei narratiba deritze, hain zuzen. Adibidez, aditu batzuek komiki batzuei “eleberri grafikoa” deritzete.




Nire ustez, pertsonaien emozioek istorioa egiten dute. Hau da, komikietan perstonaiak egoera batean egoten dira eta euren erreakzioen arabera erabakitzen dute zer egin. Nik uste dut Komikien gakoa errakzio hauek direla, zeren eta interesgarriak edo barregarriak izan daitezkeen. Horren ondorioz, komikiek sentimenduak erakusten dituzte eta, horrenbestez, gizatasun zati bat erakusten dute. Are gehiago, Akira Toriyamaren aburuz, komikiek gizatasuna adierasten dute.




Horretaz aparte, komikiei esker bizitza jasangarria da, euren ikuspuntuak erakusten baitu errealitatea ez dela oso lazgarria. Komiki gehienak umoretsuak dira eta umorearen ikuspuntutik zentzurik ez duena irrigarri geratzen da eta, hau kontuan izanez gero, errealitatea ez litzaiguke oso gogorra irudiko. Barrearen bitartez gure osasuna hobetu dezakegu, zeren eta giharrak mugitzeaz gain, ikuspegi positiboa eskuratzen dugun. Hau da, umoreari esker gozatzen gara, bizitza jasangarritzat hartzen dugu eta, horren ondorioz, autosugestioa delakoa erabiltzen dugu gaixotasun fisiko eta psikologikoak gainditzeko. Horrez gain, hartara bidegabekeriek menderarraza emango lukete eta konponbideren bat aurkituko genuke.





Bestalde, komikiak kritikoak izan daitezke, bidegabekerien zentzurik eza zabaldu dezaketelako eta zilegi ez den autoritateari trufa egin diezaioketelako, bere itxura joezina eta menderagaitza kenduz. Beraz, komikigintza tresna egokia izan daiteke pentsamendu kritikoa zabaltzeko.









Bibliografia:

-de Cuenca, Luis Alberto 2009: “Cómic y literatura”, in: Mercurio, n. 107.

-Eisner, Will 1988: El cómic y el arte secuencial. Barcelona: Norma Editorial.

-McCloud, Scott 1995: Cómo se hace un Cómic. El arte invisible. Sabadell: Ediciones B.

-Toriyama, Akira & Sakuma, Akira 1996: Taller de manga. Barcelona: Planeta-De Agostini Comics.

2014(e)ko urtarrilaren 19(a), igandea

The empty house

The empty house

Juan José Angulo de la Calle

My history has got the same title as a famous Sherlock Holmes novel and it's as mysterious.  One day, my friends and I saw an empty house and we decided to enter the house.  We were scared and afraid of the possible ghosts that might be in the house.  Suddenly, we heard a horrible noise and we ran away as fast as we could.  When we were outside we discovered that it was only the wind, but a second later we saw a strange shadow inside the house and we started shouting as loud as we could.

2014(e)ko urtarrilaren 16(a), osteguna

Vitalismo

Vitalismo


Juan José Angulo de la Calle

Siguiendo con el hilo del malestar en la vida y con la manera de tomarse la vida, la filosofía vitalista trató estas cuestiones. Dentro de esta corriente, hay dos interpretaciones principales.

La filosofía de Schopenhauer entiende la vida como un proceso lleno de presiones por parte de los impulsos o las necesidades, tales como la sed, el hambre, el apetito sexual... Schopenhauer lo llamaba Voluntad o voluntad de vivir, la cual se podría reducir al deseo. Él nos crea sufrimiento, nos presiona con fuerza para conseguir cosas. Si no se obtienen, nos frustramos y, si se logran, tenemos una efímera satisfacción que no dura mucho, nos crea decepción y nos conduce a volver a buscar otra cosa en un círculo vicioso. Es como echar leña al fuego, sólo se aviva el ardor. Schopenhauer considera que la vida es tensión. Creo que mi personaje Ilargia tiene esta mentalidad.

El budismo, en esta línea, considera que la vida es sufrimiento por nuestro apego al deseo. Si nos aferramos con afán a buscar lo que queremos, andamos por la vida procurando lo que queremos para nosotros y alimentamos el egoísmo, en lugar de ver las cosas como son tratando de desenvolvernos en lo real y adaptándonos a la realidad cambiante. El que se aferra al deseo vive para conseguir cosas en el futuro que no vive o se aferra a un pasado que no puede cambiar. Entonces pierde de vista el presente y a lo que le rodea, lo cual sí está viviendo. Todos los males vienen del apego al deseo, la ira es deseo de venganza, la avaricia es deseo obcecado de riquezas... No es malo tener deseos si son pasajeros y permiten estar atento a lo que se está viviendo. Lo malo son las obsesiones, que no dejan vivir. Lo mejor es vivir el presente, estar atento al aquí y ahora.

Nietzsche, por su lado, considera que la vida es voluntad de poder. Todo ser viviente busca expandirse, crecer, ser más fuerte, hacer más cosas (tener poder es poder hacer cosas, tener capacidad para poder realizar lo que se quiere). La vida, entonces, es movimiento, actividad, querer superarse a sí mismo. Para Nietzsche, la vida no es tensión, la vida es energía.

Por otro lado, Nietzsche considera que hay que aceptar tanto el dolor como el placer, porque ambos son partes de la vida y sin ambas la vida no sería tal (sin placer, la vida sería martirio inútil y sin dolor, sueño o un proceso narcótico). Él lo personificó con el dios pagano Dionisios, dios que acepta todos los aspectos de la vida porque es el dios del vino, la locura y la tragedia (yo diría que las tres cosas están muy relacionadas, pero bueno).

Todos los esfuerzos por negar el dolor son enfermizos. La venganza, según Nietzsche, es atribuir como causa del dolor unas personas que dañan a otras y es el deseo de acabar con el dolor acabando con sus supuestos causantes. El remordimiento o la culpa es la venganza contra uno mismo, atribuir el dolor a uno mismo y mortificarse como expiación. Con ambos sólo se crea mortificación y no acaban con el dolor porque forma parte de la existencia.

Pero bueno, supongo que no es algo que podamos aceptar realmente y, al final, sólo nos queda disfrutar cuanto podamos de la vida.

-Nietzsche, Friedrich  1998: "La voluntad de poderío". Obras póstumas. Madrid: Edit. Edaf.
-Nietzsche, Friedrich  2000: "La genealogía de la moral".  Madrid: Edit. Edaf.


-Schopenhauer, Arthur  2004: "El mundo como voluntad y representación".  Madrid: Akal.
Watts, Alan  2006: "El camino del zen",  Barcelona: RBA.

2014(e)ko urtarrilaren 14(a), asteartea

Estoicismo para la adversidad

 

Adversidad y estoicismo 





Juan José Angulo de la Calle
 
 
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Vivimos una época de crisis y adversidad. Quizás la filosofía estoica nos pueda ayudar en esta época tan difícil. Según los estoicos, si nos sobreponemos a las pasiones desatadas y encaramos con paciencia las adversidades, se logrará una entereza que nos hará más resistentes y se trabajará una moderación que dará feliz serenidad [ataraxia].

 

La filosofía estoica nos enseña que hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no. No se puede hacer nada frente a las adversidades de la vida: todo lo que disponemos es prestado y tiene que ser devuelto.

Sin embargo, sí depende de nosotros el modo de encajar la adversidad y de actuar con los demás. Un duro golpe, si es encajado con el tiempo, puede servir para dar un mejor trato con nuestros semejantes, al darnos cuenta de que las otras personas son limitadas y necesitan nuestro apoyo.

Un momento duro puede ser un punto de inflexión para reaccionar de forma positiva y empezar a procurar dar un trato más humano a cuantos nos rodean. Un momento difícil puede llegar a ser, sin quitar el dolor, el comienzo de algo positivo y muy constructivo, fruto de nuestro esfuerzo y benevolencia.


Según Epicteto, hay un principio fundamental: hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros.

No están bajo nuestro control la salud, la posición y los bienes externos. Podemos conseguirlos por nuestro esfuerzo, pero requerimos la oportunidad precisa para poder obtenerlos. En realidad, no nos pertenecen, los tenemos prestados por la suerte y los podemos perder por los avatares de la fortuna.

No es sano apegarse a cosas que se pueden perder. Si nos obcecamos con conseguir las cosas que queremos, nos frustrará no conseguirla y si la conseguimos, nos dará miedo perderla. Epicteto considera que hay que vivir como si se estuviera en un convite, tomando las cosas cuando aparecen y dejándolas sin más cuando las retiran, sin aferrarse a nada.

Sí están bajo nuestro control nuestras opiniones y actitudes, nuestra manera de encarar nuestra situación personal y actuar en consecuencia. También depende de nosotros cómo tratamos a los demás, pero eso es otra cuestión.

Volviendo al hilo, en la adversidad podemos atormentarnos pensando en cómo podrían ser las cosas o podemos enfrentarnos a la dura realidad, resistir y tomárnoslo como un reto personal que nos endurecerá y nos permitirá madurar o, al menos, servirnos para aprender algo. Está en nuestra mano la manera de encajar las dificultades en la vida, tratar de ver qué se puede hacer, planificar cómo mejorar nuestra situación con las posibilidades que se dispone.

Y en caso de que no se pueda hacer nada, lo mejor es no mortificarse por ello porque si no se puede hacer nada, no sirve de nada atormentarse. Es como el proverbio chino: “Si un problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si un problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?”

Bueno todo esto es en teoría. Luego, más allá de lo que digan los estoicos, no somos de piedra y muchas cosas nos afectan. Y al final, es el tiempo el que alivia. Pero bueno, puede valer para algunos casos.

 

-Cicerón, M. T. (2005): Disputaciones Tusculanas.  Madrid: Editorial Gredos.

 

-Diógenes Laercio (2007)Vidas de los Filósofos Ilustres.  Madrid: Alianza Editorial.


-Epicuro 
(1985): Carta a Meneceo y máximas capitales.  Madrid: Alhambra.

 

-Epicuro (2005): Obras completas.  Madrid: Cátedra



-Epicteto 
(2012): Un manual de vida.  Barcelona: Los pequeños libros de la sabiduría.

 

-Séneca (1984): Diálogos.  Madrid:  Editora Nacional.

 

-Séneca (2011): Sobre la vida feliz. Madrid: Gredos.

 

-Schlanger, J. (2000): Sobre la vida buena. Madrid: Editorial Síntesis. 

 

-Yourcenar, M. (1999): Memorias de Adriano. Madrid: Unidad Editorial.

2014(e)ko urtarrilaren 7(a), asteartea

Emakumeen soldata baxuak

Emakumeen soldata baxuak

 Juan José Angulo de la Calle


Ukaezina da lan arloan diskriminazio sexista handia dagoela. Enpresa pribatuetan normalean emakumeek soldata baxuak jasotzen dituzte. Zehazki, emakumeek gizonek %15 baino gutxiago kobratzen dute. Nik egoera honi bidegabekeria deritzot eta, nire ustez, neurriak jarri behar dira sexismo hau saihesteko.

Enpresarien batzuen esanetan, emakumeen soldatak baxuak dira hauek kontratatzeak arriskuak dakartzalako. Lehenik, hauen ustez, lan egiteko ez daude oso prestatuta, gizonak ez bezala. Hau da, beraiek uste dute emakumeek, agian, ikasketak dauzkatela, baina ez dutela lan egiteko eskarmentu handirik eta gizonek, ordea, esperientzia handiagoa daukatela. Beraz, hauen ustez, gizonek hobeto lan egiten dute emakumeek baino, eta horregatik euren soldatak altuagoak dira.

Bigarrenik, hauen aburuz, arriskutsua da emakumea kontratatzea, zeren eta egun batean beharbada emakume hori haurdun egongo den eta lau hilabetetan zehar ez duen lan egingo. Antzeko kasuak gertatzen direnean, beste pertsona bat bilatu behar dute, bi soldata ordaindu behar dira, enpresariei hori kaltegarria iruditzen zaie eta etekinak ez galtzeko, gutxiago ordaintzen diete.

Hirugarrenik, enpresariek pentsatzen dute emakumeek goi mailako ikasketak gainditu zituztenez gero, aukera gehiago daukatela beste enpresa batera joateko, denboraren poderioz egingo dutela eta horrek enpresari kaltea egingo diola. Hori dela kausa, hauen iritziz, arrisku horrek etekin bat merezi du eta soldata baxuak ematen dizkiete.

Nire uste apalean, egoera hau ez da bidezkoa, emakumeak gizonak bezain langileak baitira. Horrek esan nahi du hauen lanaren bidez, gizonen bidez, adina etekin lor daitekeela eta, horrenbestez, soldata berdina merezi dituzte.

Era berean, arrisku hauek gerta litezke gizon bat kontratatuz gero. Izan ere, gizonek ere haurrak zaintzearren eten bat eska dezakete eta, halaber, gai dira beste enpresa batera joateko. Hortaz, ez dago arrazoirik diskriminazioa mantentzeko.

2014(e)ko urtarrilaren 2(a), osteguna

Emociones y racionalidad

Emociones y racionalidad

Juan José Angulo de la Calle


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Antonio Damasio considera que hay una relación entre emociones y racionalidad. En concreto, postula que ciertas regiones cerebrales, en las que se suelen activar sistemas neuronales encargados de las emociones, tienen un papel en el conocimiento, el razonamiento y la toma de decisiones. Estos sistemas tienen gran capacidad para memorizar categorías de objetos y acontecimientos a través de representaciones disposicionales de entidades (seres) y sucesos. Además, procesan los componentes de estas representaciones memorizadas e idean nuevas combinaciones originales: procesan la información y pueden manejarla de forma constructiva para formar otras representaciones similares que puedan ser útiles. De esa forma, es posible que construyan mentalmente situaciones imaginadas y, de esa manera, se facilita la anticipación de resultados de acciones, la formulación de planes futuros y el diseño de nuevos objetivos para la supervivencia. Las nuevas creaciones mentales son memorizadas asimismo en estos procesos.

Dichas regiones cerebrales pre-frontales no son, en principio, las que se ocupan de la abstracción y el pensamiento, sino de la reacción automática ante estímulos externos y de las necesidades fisiológicas más primigenias. Sin embargo, ante las decisiones hacen aparecer en la mente sensaciones agradables o desagradables en forma de “imágenes” o similar información y ellas otorgan una subconsciente asociación de ideas automática que ayudan a decidir y forman parte del posterior y más avanzado proceso de pensamiento racional. Procesan la intuición que precede al pensamiento y le sirve de base.

Por su lado, Goleman describe que las emociones son impulsos que llevan a actuar: son programas de reacción automáticos de origen evolutivo que tienden a la acción. Por ejemplo, la ira lleva más sangre a brazos y puños, y viene acompañado de una respiración frenética para preparar al combate; el miedo quita sangre al rostro para enviarlo a las piernas, facilitando a la huida; y la serenidad activa y el amor activa el sistema parasimpático: relaja y permite pensar. Todos estos procesos facilitan la supervivencia.

Goleman divide el sistema nervioso en tres regiones:

  1. el tallo encefálico, que regula las funciones vitales básicas tales como respirar, el metabolismo y los movimientos automáticos: se encarga de advertir de los ataques;
  2. sistema límbico-centros emocionales, es la base rudimentaria del neo-cortex y se ocupa del aprendizaje, la memoria, el procesamiento de gran variedad de respuestas automáticas, la planificación y comprensión de los datos sensoriales;
  3. neo-cortex o cerebro pensante, es la parte racional del sistema nervioso, reflexiona sobre las emociones, permite tener sentimientos sobre las ideas, la capacidad artística y organiza los símbolos y las imágenes de forma planificada.

Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene conexión directa con el talamo (que procesa los datos de los sentidos) y puede dar reacciones automáticas frente a amenazas o agresiones. Además, se ocupa del aprendizaje emocional por medio de intuiciones acerca de los datos sensoriales, orienta en la dirección adecuada para sacar el mejor provecho a las posibilidades, eliminando opciones descartándolas por aversión y orientando, así, las decisiones que pueden ser posteriormente tomadas por el pensamiento reflexivo, tal como describía Damasio.

Aros señala que las emociones son reacciones ante estímulos internos (necesidades) y externos (como las amenazas) y transmiten información. Dicha información puede ser interesante y útil para tener una comprensión de uno mismo, del entorno (del que se reacciona) o de las personas que nos rodean: permiten conocer las cosas que motivan a las demás personas, así podemos ponernos en su lugar y saber cómo interactuar con ellas de forma de que se pueda cooperar con ellas. Todo ello facilita un mejor conocimiento después de analizar y ordenar estos datos. Suponen un buen material de reflexión y es bueno saber manejarse con ellas en una cierta medida.

Sin embargo, las emociones pueden ser muy peligrosas. Sin su oportuno control pueden convertirse en pasiones desatadas que desencadenan consecuencias destructivas. Los celos, la ira, la envidia y el odio pueden nublar la mente y conducir a un curso de acción irracional y violento. La razón debe controlar las emociones. Tiene que recibir su información para analizarla y ver el grado de realidad que tienen (es limitado porque las pasiones son automáticas y precipitadas).  Solamente tras reflexionar sobre los datos  de forma pausada, se puede actuar de forma moderada y prudente, tras tener una visión global, detenida, objetiva, rigurosa, contrastable y reposada. La racionalidad tiene que gobernar la vida de las personas para evitar el caos.


Aros, Claudio 2005: ¡Al ataque! Estrategias para jóvenes (y no tan jóvenes) con ganas de triunfar. Barcelona: Editorial Oceáno.
Damasio, Antonio 2013: El error de Descartes. Barcelona: Editorial Destino.
Goleman, Daniel 1996: Inteligencia emocional. Barcelona: Editorial Kairós.
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